28/3/12

“El encierro”

Alguien en la torre, me habló una vez de los agujeros negros.
No recuerdo quién lo hizo, solo sé que me despertó la curiosidad…
Los viajes en el tiempo y en el espacio no eran posibles hace ahora unos años… nadie creía en ellos, porque no se podían demostrar ni realizar experimentalmente.
De repente… algo cambió. Varias personas en diferentes puntos y al mismo tiempo, descubrieron la clave para esos viajes. Todos creyeron ser los descubridores… de algo que ya estaba inventado…
Aún así, uno de ellos, decidió registrar su hallazgo y se convirtió en una de las personas más importantes e influyentes que nunca existieron.
Mis padres y los habitantes de mi aldea vivían aislados de esas noticias. Nuestra forma de vida, más cercana al Medievo, nos hizo ser personas sin motivaciones ni curiosidad.
A pesar de que por la posada pasaban infinidad de viajeros, casi ninguno se atrevía a dar su opinión… bajo pena de encierro.
Aquel lugar era tan oscuro y tenebroso… nada tiene que ver con la torre y la libertad de expresión y de aprendizaje que aquí tenemos.
Por eso no entiendo que está pasando con Valentín…
El Maestro Lorenzo no me hace caso. No hago más que decirle que me deje hablar con el cocinero, pero ni siquiera me responde.
Es como si no tuviera oídos…
A pesar de eso, esta misma mañana he conseguido acercarme a la sala donde permanece encerrado mi amigo. Las paredes son finas y también he podido verlo a través de una pequeña ventana.
- Soy el mismo, pero sin serlo – Me ha dicho desde el interior de la habitación, acurrucado en una esquina y sin moverse un ápice -  Entiendo las dudas del Maestro, pero no voy a cambiar ni una palabra de mi historia.
El ahora delgado cocinero, ha suspirado hondo:
- Amigo – Le he dicho – Voy a ayudarte. No te preocupes… conseguiré hablar con Lorenzo y le explicaré lo que me dices…
- Ya se lo he dicho yo… Y no me oye…
Me quedé callada y mirando al vacío.
- Sí… eso mismo estaba yo pensando hoy… no nos escucha…
- Vine de otra época llena de miedos y de violencia… y de todo se aprende Serena… de todo… Hasta de lo cruel…
La voz del cocinero se fue apagando.
- Lorenzo no quiere saber nada, porque piensa que no puedo hablar en serio cuando digo que de la violencia también se aprende… - Continuó.
- ¿Cómo? – Pregunté.
- No es difícil imaginar que muchos o casi todos (por no decir todos) nosotros, tenemos esa agresividad sin manifestar… En el pasado del que provengo… todos la expresaban sin censuras…
- ¿Y eso es bueno? – Inquirí, esperando un no por respuesta.
- Claro que sí… Hay que ser lo que uno quiera.
La simple respuesta de Valentín no me convenció… aún así le he prometido hablar con Lorenzo e intentar ayudarlo…
Me he encontrado con Teresa hace un rato y me ha sugerido que el cocinero ya no es él.
- Sé que es raro – Me ha dicho – Pero creo que no es la misma persona. Conozco a Valen desde hace años y nunca me ha tratado como lo hizo el otro día… creo que nos está engañando… ni siquiera tiene la misma cara… (A pesar de su delgadez, no se parece). Aún no he descubierto quién es ni lo que busca… pero lo haré.
La joven está muy convencida de sus palabras… tal vez el Maestro ha visto lo mismo en mi amigo… no sé…
Yo he dado mi palabra…
Hablaré con Lorenzo.
Hasta luego.





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