21/3/12

“El Regreso del Cocinero”


- Valentín ha vuelto – Gritó una de las estudiantes de la torre con desesperación la otra mañana – Parece que haya estado luchando.

La joven estudiante voceaba en el centro del patio de la torre, agitando sus brazos con fuerza.

-  Está en la puerta de entrada. Dice que no pasará hasta que Serena vaya a verlo.

Como un resorte me levanté de mi silla y me asomé por la ventana.

La chica miró hacía donde me encontraba y movió la cabeza en gesto afirmativo.

- Vamos Serena… - Dijo en tono más bajo – Te está esperando.

Corrí escaleras abajo sin creer que mi amigo el cocinero hubiera regresado realmente.

“Estaba completamente perdido…” – Pensé mientras me dirigía a su encuentro – “No sé cómo es 
posible que haya despertado”.

La chica joven, entusiasmada al verme, me asió enérgicamente del brazo.

- No sabía qué hacer Serena… - Me dijo con un hilo de voz – Conozco a Valentín desde hace años, pero esta persona que hay en la entrada… no se parece en nada…

Intenté que se tranquilizara preguntándole su nombre:

- Ah, sí – Dijo algo olvidadiza – Me llamo Teresa… He sido ayudante de cocina durante varios años… hasta que Valentín desapareció de este presente.

Sus manos estaban frías y su cara completamente roja.

- Llevo deseando que ocurriera esto desde hace días – Me confesó – He echado tanto de menos a Valen…

Con una sonrisa que pareció más una mueca, Teresa siguió tirando de mí con ímpetu.

Cuando llegamos a la puerta principal nos quedamos quietas. No había nadie y nada se escuchaba.

- No puede ser – Dijo la joven – Estaba justo aquí…

Mientras decía aquellas palabras, una fuerte y reconocible tos se escuchó en la gran roca cercana.

- Serena y Teresa – Dijo – Mis dos chicas favoritas…

Con un respingo Teresa se giró hacía la roca:

- ¡Qué susto! – Exclamó – Pensé que me había vuelto loca.

- Nada de eso – Respondió aquel que se llamaba a sí mismo Valentín – No todavía… – La risa algo burlona de aquel hombre, recordó algo al antiguo cocinero.

- ¿Quién eres tú? – Pregunté con el ceño fruncido.

- Soy tu amigo – Gritó el cocinero – Sé que no me reconoces, pero soy yo… te lo aseguro, Serena.

Cuando conseguimos relajarnos un poco, Valentín se sentó en la gran roca y comenzó con su explicación:

- Cuando os fuisteis de mi pasado… - Dijo agachando la cabeza – Todo cambió…

- No eras tú mismo – Intervine con voz triste.

- Lo sé… Tenía que cambiar de aquella forma para darme cuenta…

- ¿De qué? – Interrumpió Teresa, que permanecía cerca del cocinero, mirándolo con afecto.

Valentín observó a la chica.

- No creo que sea adecuado que estés aquí – Le dijo a la joven ayudante.

Teresa movió la cabeza de un lado a otro.

- No pienso moverme de donde estoy… ni una pizca…

La chica puso cara de atención.

- De acuerdo… Continuaré contándoos lo que me ha ocurrido… - Dijo Valentín.

- Una mañana – Continuó el ahora esbelto y algo demacrado cocinero – Tuve que arriesgarme a entrar en una de las salas blancas de aquella tenebrosa torre.

Teresa perdió la atención durante unos segundos.

- Creo que alguien se acerca – Dijo en voz baja.

- No creo – Concluyó Valentín, y continuó con su historia – Dentro de la sala pude conocer quién fui en otra existencia y gracias a eso, supe cual era mi cometido.

Teresa puso cara de que estaba loco.

- Te dije que no deberías estar aquí – Dijo algo malhumorado el cocinero.

- Déjame escuchar – Respondió – Te prometo que no te interrumpiré más.

El cocinero asintió y continuó:

- Aquella mañana un grupo de estudiantes, de los más violentos del lugar, comenzaron a luchar entre ellos. Yo pude escucharlos desde dentro de la sala y deseé salir para separarlos – Suspiró – Fue entonces cuando me di cuenta de que ya no formaba parte de aquel pasado lleno de miedo y rencor.

- Y entonces, ¿cambiaste? – Pregunté.

- Sí, pero nadie me aceptó (lógicamente)… en aquella extraña realidad no gustaba lo distinto o lo pacifico… eran como gallos peleando sin motivos. Fue entonces cuando comenzaron a seguirme y a amenazarme.

- Esta vez sí que viene alguien – Volvió a interrumpir Teresa – De hecho ya está aquí – La joven señaló al Maestro Lorenzo, que venía acompañado de un par de estudiantes altos y robustos.

- Vamos, cogedlo – Dijo sin miramientos – Llevároslo dentro.

Como en un mal sueño, agarraron sin ninguna delicadeza a mi amigo y se lo llevaron dentro.

Aún no he podido verlo… y el Maestro no dice nada…

Espero que no pase nada malo.

Os seguiré contando.

Hasta luego.



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