4/4/12

“Contra el Poder”


El cielo ha amanecido hoy limpio. La lluvia de anoche ha dejado un aroma especial en el ambiente.

El frío del norte parece que ha venido a hacernos una visita…

Esta mañana he disfrutado jugando con Jota y Pablo. Primero hemos jugado a lo que Pablo ha querido:

- Palabras encadenadas – Ha dicho veloz – Son el mejor pasatiempo que existe.

El pequeño sabio decía una palabra y luego Jota otra y yo otra. La verdad es que nos hemos reído mucho con las frases que han salido…

Después Jota nos ha llevado al bosque. Allí, ha llamado a varios animales y hemos jugado con ellos. Las ardillas han sido las más graciosas. Se agarraban a los árboles fuertemente y nos miraban como diciendo: “¿Qué pasa?”.

Después de unas largas horas, hemos vuelto a la torre. Yo les he dicho que jugaríamos más tarde y me he despedido.

Antes del almuerzo, he ido a ver al Maestro Lorenzo:

- Deja a Valentín libre – Le he vuelto a suplicar – Sabes que ha rectificado sus palabras.

- Lo sé… Pero sigo pensando que no es el cocinero…  - Me ha respondido sin ganas.

- Por lo menos dale la oportunidad de que se explique delante de las personas de la torre…

Lorenzo se ha quedado pensando:

- Tal vez tengas razón Serena… Es posible que esté siendo demasiado crítico y autoritario con él.

Contenta por sus palabras, he encontrado de nuevo la forma, de ver a mi amigo.

Me he acercado sigilosa a una de las paredes de su encierro:

- Valentín… - Le he llamado – Creo que por fin saldrás de ahí.

Al otro lado, nada se escuchaba.

He vuelto a repetir mis palabras, pero esta vez más fuerte.

- Amigo, Lorenzo quiere que te expliques…

De pronto, he visto como por debajo de la puerta se veía una fuerte luz. Después de eso, un estrepitoso silbido.

- ¿Cocinero? – Me he atrevido a preguntar en susurros.

Valentín entonces ha hablado:

- Serena, es importante que me oigas… He vuelto del pasado con información importante para vosotros. No tenéis que dejar nada al azar u os comerán. No les deis el poder a unos pocos… El pasado está desapareciendo y yo con él, por culpa de los que han ostentado el poder durante años…

Valentín suspiró antes de continuar hablando.

- Sé que creéis que no soy yo, pero tienes que saber que sí lo era.

Intenté asomarme por la pequeña ventana y vi a mi amigo.

- Pero… - Titubeé – Vuelves a ser como antes… ¿Dónde está el chico que había aquí encerrado y que decía que eras tú?

- Era yo… - Tosió – Soy yo… Pero los viajes en el tiempo y las duras condiciones de donde provengo, me están haciendo convertirme… Incluso las cosas que pienso van cambiando…

Atolondrada ante las palabras de Valentín, quise seguir sabiendo que estaba pasando en su época:

- El mal se extiende Serena – Me ha dicho – Por el bien de unos pocos están haciendo enfermar a todos los demás. Los chicos robustos de mi pasado, ya no son así… son enjutos y apagados, como yo cuando regresé hace unos días…

- Amigo – Grité – Voy a avisar corriendo a Lorenzo.

Valentín volvió a toser.

- No hay tiempo – Exhortó – Es mejor que se lo digas tú, ya que me quedan segundos para desaparecer… recuerda… - Dijo sin aliento – No les deis el poder a unos pocos, no apoyéis a los Maestros de la torre que hacen lo que quieren (como tu adorado Lorenzo)… Todo eso, desemboca en violencia y destrucción. Por favor amiga, recuérdalo…

Las últimas palabras de mi amigo, fueron imperceptibles.

Al mirar de nuevo por la ventana, ya nadie había. Tan solo las mantas y enseres que les llevan a los encerrados…

Todo lo que ha dicho tiene mucho sentido… no sé donde estará ahora mi amigo y si sigue vivo. Y no sé a quién advertir de estas palabras de Valentín… Creo que Lorenzo es la última persona a la que debo de avisar.

Puede que vaya a buscar a Jeno…

Os seguiré contando.

Hasta pronto.



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