6/6/12

“Profecías”


Un grupo de sabios de la torre han tenido una reunión. Dice mi primo, que son expertos en la era de nuestros antepasados… concretamente de la época de las guerras y las luchas sin sentido.

Lorenzo no ha querido volver a hablarme de su experiencia en el pasado. Creo que está algo trastornado por ello.

A pesar de todo, los estudiantes y en general, la vida en la torre, sigue siendo agradable y tranquila.

Tan solo, hay algunas personas que han decidido hacer una especie de paro en sus que haceres, y se han instalado en el patio central… me han recordado tanto a los chicos del patio…

Gritan y lanzan consignas al aire a favor del chico encerrado. Dicen que es una artimaña de los maestros más poderosos de la torre.

Aún no me he acercado a hablar con ellos, pero esta misma tarde pienso hacerlo.

De lo que sí me he informado, gracias a mi amigo Jeno, es de lo que hacen los llamados sabios:

- Son personas de todas partes. Norte, sur, este y oeste, se han unido para llegar a una conclusión o a varias – El joven maestro no parecía estar muy de acuerdo con aquellas conversaciones –Creo que quieren hacernos creer que lo que está pasando, ya lo habían predicho otros muchos, hace años.

- ¿Profecías? – Pregunté incrédula.

- Sí… Profecías… conjeturas sin sentido… - Jeno suspiró – Pero ellos encontrarán los lazos que unen a sus predicciones con la realidad.

Decidí acercarme a la gran sala de reuniones… quería verlos con mis propios ojos.

Sabía que pasaría, así que no me sorprendí, cuando un chico mayor que estaba en la puerta, me prohibió el paso:

- Solo autorizados – Dijo con voz ronca.

- Tengo que hablar con… - Titubeé – Me están esperando – Dije con tono serio, para que sonara real.

- Lo siento Serena – Dijo el chico – No puedo dejarte pasar.

- ¿Sabes quién soy? – Pregunté asombrada.

El chico tragó saliva.

- No he dicho nada… No puedes pasar – Se puso más erguido y serio.

- ¿Por qué me conoces? – Quise saber.

- No puedo decírtelo… solo te diré, que me han dicho expresamente que tú no entres…

Aturdida ante aquellas noticias, me recompuse.

- Bien… no pasa nada. Iré a ver al Maestro Lorenzo… seguro que él sabe quién eres tú y por qué vas en contra de sus ordenes…

El chico estaba cada vez más nervioso.

- Lorenzo… ¿Él te deja pasar? – Dijo en voz baja.

- Sé lo de las profecías – Mentí – Y sé que soy parte implicada en ellas – Inventé sin pensar mucho.

- Claro Serena – Respondió el joven – Pero no puedes pasar… primero hablaré con los sabios.

Mientras el chico entraba en la sala y hablaba con los ilustrados, pude escuchar:

“Esa chica es un peligro… lo dice más de una de las profecías que barajamos… No la dejes entrar… y que no te mienta… el Maestro Lorenzo hará lo que nosotros le digamos que haga…”.

Me fui corriendo antes de que el chico saliera de la gran sala.

Esta tarde me acercaré a los estudiantes que hay en el patio. Puede ser que ellos sepan algo…

Hasta luego.


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