22/8/12

“El Relámpago”


Un relámpago cayó cerca de donde estábamos.

Darío y Pablo, llevaban días con la niña que no se dejó hipnotizar.

- Dinos – Apuntó Darío con su largo dedo, a la pequeña - ¿Cuánto tiempo llevas haciendo esta clase de magia?

La niña no se inmutó y continuó jugando con una de sus trenzas.

- No es una broma… - Dijo Pablo – Tienes que colaborar Mina… Si no lo haces mi amigo tendrá que tomar otras medidas… y créeme – Expresó muy serio – No te va a gustar…

Mientras tanto, un grupo de maestros adultos, intentaban comprender todos los acontecimientos.

- Si esa niña es quien dicen que es… - Dijo Gustavo – No tendremos más remedio que obligarla a que nos devuelva la torre.

- Nada de esto tiene sentido – Les dije a los maestros - ¿No os dais cuenta? Es tan solo una niña… y parece despreocupada y llena de diversión… No creo que haya hecho nada…

Las miradas se dirigieron hacía mi. Y las sospechas también.

- Muy interesante – Acusó el maestro que acababa de hablar – Esta chica tiene algo que ocultar… ¿Qué os parece?

El murmullo de los maestros se escuchó en varios metros.

De repente un gran estruendo nos hizo prestar atención a lo que estaba sucediendo con los tres niños.

Darío, Pablo y Mina, permanecían inmóviles. Parecían estatuas de sal.

- Algo ocurre allí – Jeno señaló a los niños – Esa imagen la conozco. La tormenta se acerca y aquellos que sean muy sensibles, corren peligro.

- ¿De qué se trata? – Pregunté mientras me zafaba de Gustavo, que me asía con fuerza de uno de mis brazos.

Jeno agachó la cabeza.

- Estudié este fenómeno hace años – Dijo – Existe un relámpago que es capaz de alterar el curso de los acontecimientos… y de hacer que desconfiemos los unos de los otros – Jeno miró fijamente a Gustavo, que se dio por aludido.

- Yo solo he dicho lo obvio – Apuntó – Serena parece tener mucho interés en proteger a unos niños que solo nos han dejado incertidumbre…

- Tal vez tengas razón – Dijo mi amigo.

Yo le miré con sorpresa.

- Pero no por ello, tenemos que hacer este teatro – Continuó – Serena tan solo dijo lo que muchos pensamos… Además – Señaló – El relámpago lo cambia todo. Tenemos que ir a por lo niños y protegernos de la tormenta… Los necesitamos cuerdos.

Nada, más decir aquello los tres niños, vinieron corriendo hacia nosotros.

- Hay que estar unidos – Dijo Darío – Las nubes ya vienen.

Con aquellas palabras, nos pusimos a prepararlo todo para la tormenta.

Hasta pronto.




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