15/8/12

“La Controladora”



Creo que estamos perdidos en el tiempo y el espacio.
La torre sigue sin aparecer y muchos han perdido ya la cordura.
Hay un grupo de estudiantes, que pasean todo el rato sin rumbo por los alrededores. No tienen expresión alguna en el rostro y su marcha es lenta y torpe.
Otros, nos hemos unido para resolver la situación.
Ayer tuvimos un encuentro muy interesante…
Darío, un maestro adolescente de la torre, y el niño sabio, llegaron disfrazados a la reunión.
- Imaginad – Dijo Pablo – Que no estamos aquí. Que todo lo que nos rodea es una ilusión de nuestra mente – Señaló.
- Y ahora sentid que no sois quienes sois… - Continuó Darío – Tal vez no seáis humanos… tal vez seáis aquella roca de enfrente – El chico señaló un gran montículo.
Los ropajes de los dos, eran coloridos como las plumas de un ave exótica. Tanto, que mareaba mirarlos fijamente.
- No separéis vuestros ojos de nosotros – Señaló el chico mayor – Y concentraros en nuestras palabras…
Poco a poco, todos fuimos cayendo en un profundo letargo. Los que andaban sin rumbo, se apaciguaron. Los demás, nos relajamos hasta el punto de perder la conciencia.
- Está bien – Escuchamos – Una espiral del tiempo nos absorbió el otro día. La desaparición de la torre ha pasado porque alguno de vosotros lo deseó. Entre nosotros, se encuentra un gran mago, con poderes de traslación – Darío no paraba de hacer ruidos con sus manos, para que no nos durmiéramos.
- Este maestro – Dijo Pablo, señalando al joven que estaba a su lado – Es uno de los controladores de mente más especializado en catástrofes… - Apuntó – Estamos en crisis y llevamos días sin que ninguno haga nada por solventarlo…
Todos permanecíamos con los ojos muy abiertos, observándolos, sin poder articular palabra.
- Por eso, Pablo y yo – Siguió Darío – Hemos decidido llegar al fondo del asunto. Tenemos que descubrir quién de vosotros es el mago.
Una pequeña carcajada se escuchó entre la multitud.
- Entendemos que puede parecer una broma – Dijo Pablo – Pero, es muy raro que alguien no esté siendo hipnotizado por Darío… Os pido a todos que intentéis hablar… decid algo, cualquier cosa… vuestras bocas están selladas…
Y así era. No podíamos movernos ni tan siquiera pensar.
Una niña dijo en voz muy alta:
- Sois muy aburridos.
Aquellas palabras, nos sacaron de nuestra ensoñación. Y todos miramos hacía aquella pequeña.
- De verdad… - Volvió a repetir con risa burlona – Sois muy aburridos.
Estábamos estupefactos. Nadie decía nada, hasta que Darío se acercó a ella y le pidió que se fuera con ellos.
- No os preocupéis – Dijo Pablo – Vamos a resolver esto… Veremos si esta niña es la que ha manipulado nuestras mentes… Os tendremos informados.
Sin más, desaparecieron de nuestra vista, dejándonos cansados y algo atolondrados.
Veremos quién es esa niña…
Hasta luego.

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