5/9/12

“El Plan”



Jota y mi primo han venido a vernos. Desde que conseguimos desenmascarar a los dos niños, la torre ha vuelto a aparecer y hemos podido contactar con ellos.

Después de pasar varias noches atadas a aquel árbol, Mina y yo, trazamos un plan que no podía fallar.

Si conseguíamos que Jeno nos ayudara, todo estaría resuelto.

Cuando un estudiante de la misma edad que Pablo, nos trajo un poco de comida, le convencimos para que le dijera al maestro que, sin que nadie lo viera, se acercara hasta el árbol.

Al principio el niño no quería colaborar, hasta que Mina le dijo:

- Tú conoces a Pablo… él no sería capaz de mantenernos atadas de esta forma.

El chico asintió.

- Ya… - Replicó – Pero es que dicen que vosotras os habéis llevado la torre… y que sin vuestras mentiras ahora estaríamos mejor…

Me revolví entre las cuerdas:

- ¿De verdad te crees esa falacia? – Pregunté – Esos niños no son Pablo y Darío… no sé donde están, pero ellos no son.

Mina, al ver mi alteración, habló con voz suave:

- Mi amigo Pablo es uno de los niños más sabios que hay en la torre. Viene de otra época, y eso le hace ser diferente a los demás. Si él estuviera haciendo esto, te aseguro que se habría arrepentido hace horas.

El estudiante volvió a asentir:

- De acuerdo… Llamaré a Jeno.

Con esas palabras, nos dejó y se marchó rápidamente.

- No creo que nos haga caso – Le dije a Mina - ¿Y si nos delata?

- Eso es justo lo que quiero que pase – Me respondió la niña sonriente.

Al rato de aquello, Pablo y Darío se acercaron a nosotras con la intención de hacernos daño.

- No es el momento para manipulaciones – Dijo el chico mayor – No vamos a dejar que nos estropeéis este sueño…

Mina me miró y me hizo un gesto con la cabeza.

“¿Entonces es un sueño?” – pensé.

Mina me escuchó y habló conmigo telepáticamente:

“Sí. Quería estar segura. Estoy convencida de que seguimos dentro de la torre…”.

“¿Y cómo nos deshacemos del hechizo?” – pregunté.

“¡Deseándolo!” – Afirmó la chica – “Primero tenemos que hacer que Jeno nos escuche…”.

Eso era fácil… Jeno y yo, teníamos una conexión especial. Me puse a contactar con él.

A la hora, Jeno llegó ruborizado.

- Esos niños no son quien dicen ser – Dijo alarmado – Nos están obligando a…

“No hables” – Le trasmití al joven maestro – “Esto no es más que un sueño… tienes que hacer que el resto de los habitantes de la torre, se den cuenta. Solo así, conseguiremos despertar”.

Jeno asintió medio mareado y sudoroso.

El resto de la historia fue muy rápida.

Jeno con su don de gentes, consiguió convencer a todos en pocos minutos, y la torre regresó como por arte de magia.

Jota me llama. Ojalá me cuente que se quedan…. Me haría muy feliz.

Hasta pronto.



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