24/10/12

“A Solas”

Un grupo de músicos han llegado a la torre.
Disfrazados con ropas de colores y grandes sombreros, han convertido el centro de aprendizaje en una fiesta.
La apatía de los maestros y de los estudiantes, ha dado lugar a una gran alegría y diversión.
Casi me he olvidado del espectro que vino a visitarme hace unas noches.
A pesar de la algarabía que hay en todos los rincones, he encontrado una sala blanca que me está ayudando a recordar.
Llevo solo un día aquí encerrada y he vuelto a ver a mi antepasada de modo nítido en un sueño real.
Sus ojeras y surcos de la edad, se mezclaban con sus miradas alegres y constantes.
“Nadie está más encerrado que tú ahora mismo”, me ha dicho telepáticamente.
“Los habitantes de la torre, viven fuera de ellos. No quieren ver la realidad que les rodea. La recepción de los músicos, es una clara representación de su desinterés…”.
Hablando en voz alta y casi gritando, con los ojos cerrados y de pie, le dije que la llegada de los músicos era buena.
- La mayoría de los maestros, sonríen a sus estudiantes y juntos disfrutan del espectáculo. No hay nada de malo en ello.
Mi anciana pasada, me obsequió con una frase sabia:
“Estar entretenido para divertirse es algo positivo, pero estar entretenido para no afrontar los problemas que acucian en la torre, no”.
Me ha dicho que ser consciente del problema es el inicio para su solución.
“Si no comprenden que la torre está desquiciada, no pondrán remedios a la desidia”.
El sueño real duró poco. Por lo menos eso me pareció.
Aunque aún dudo de que fuera un sueño... Éste transcurría en la habitación en la que me encontraba y aunque al terminar la conversación con la mujer que fui, abrí los ojos y me desperecé, una sensación de no haber descansado inundó mi cuerpo.
Los símbolos del amuleto, robados de mi memoria por la sombra, me han ayudado a aceptar más la situación por la que estoy pasando.
Un cofre lleno de tesoros, un libro aún sin abrir… observo cada rincón de la sala blanca, deseando despertar de nuevo, con la incertidumbre de cuando lo haré realmente… de cuando lo hará la torre y como podré yo ayudar a que eso ocurra.
El sueño me llama.
Hasta pronto.


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