17/10/12

“El Amuleto de la Vida”

Desde épocas remotas, el ser humano ha deseado convertirse en inmortal.
La no aceptación de la muerte y el anhelo de la vida eterna, han hecho una huella profunda a lo largo del tiempo. Sobre todo en la época pasada, cuando el bullicio y las imágenes impactantes, rodeaban a nuestros antepasados y los sumergían en una especie de lodo inerte.
- Hace mucho tiempo – Me ha confirmado Jeno esta mañana – Los habitantes del mundo vivían sin pensar. Les gustaba el movimiento porque les hacía permanecer fuera de su mente y de sus verdades.
- En la Torre está pasando eso – Le he dicho a mi amigo – Hace días que no veo un ápice de tranquilidad, sobre todo en los maestros. Es como si se hubieran infectado de un virus que se extiende rápidamente.
Jeno ha hecho un gesto con las manos, mientras movía la cabeza.
- No creo que aquí esté pasando lo que afirmas… - Dudó – Lo que sucedió en la época remota, fue mucho más siniestro y enloquecedor. Ten en cuenta, que los antepasados no conocían la ciencia y la magia como la conocemos ahora… no sabían manipular los elementos para moverse en el tiempo y el espacio, no usaban su intuición ni comprendían el significado real de la vida…
En esos instantes, una imagen nítida apareció en mi cabeza: el amuleto de mi sueño vívido.
- Estás ausente, Serena – Me dijo Jeno, algo disconforme con mi actitud – Aunque no estés de acuerdo con lo que digo, podrías escucharme…
Jeno lleva días algo raro conmigo…  Esa contestación que tuvo entonces, fue una de las muchas que me hacía desde un par de semanas antes.
Quise preguntarle por su ofuscación y explicarle el por qué de mi estado, pero no tuve tiempo. Mi amigo salió corriendo al auxilio de unos nuevos estudiantes, perdidos en la torre.
A pesar de todo, de aquella conversación, saque mucho en claro.
El amuleto de poder, que mi antepasada me obsequió en el sueño, era un Amuleto de Vida, donde los símbolos de nacimiento y muerte, están presentes a partes iguales.
Recordé que le pregunté a la anciana, por qué se llamaba Amuleto de Vida, si coexistían muerte y vida. Ella fue clara: “la vida es la muerte y la muerte es la vida. No son entes separados. Son la misma cosa”.
Sus sabias palabras, me estremecieron. Tuve la sensación de haber vivido aquella escena antes… Me sentía feliz…
Volvía a confirmar lo que había creído siempre: la muerte no existe o “tod existiert nicht”, como me dijo una viajera del Norte, que vino a la posada de Tierra Opaca, a pasar sus últimos días de vida.
Al ver su positividad y alegría ante un suceso tan triste para mí, le pregunté:
- ¿Cómo puedes sentirte tan viva a pocas horas de tu muerte?
La anciana, pero jovial y robusta mujer, me sonrió y no dudó en responderme:
- Serena – Me dijo en mi lengua – No creas nada de lo que no sientas, pero siente y experimenta cada cosa que sientas. No escatimes en gastos en tu desarrollo interior… la muerte es el ahora. Y el ahora es igual de ilusorio que la muerte.
A pesar de ser pequeña, creí entender las palabras de la mujer, aunque no ha sido hasta que he llegado a la Torre, cuando he analizado y experimentado sus matices.
El Amuleto de la Vida, soy yo. Es mi esencia y en él está escrita la protección que necesita la Torre, es estos días caóticos.
Hasta luego.

votar

No hay comentarios:

Publicar un comentario