13/11/12

“Mi Otro Yo”


He conocido a mis antepasados.

Los he conocido a través del aparato electrónico que me dejó el chico del hotel.

En uno de mis sueños me vi a mi misma como si fuera un hombre. Trabajaba en un hospital y sanaba de un modo muy familiar para mí: a través de las manos...

Pude ver claramente en mi sueño, el nombre de mi otro yo... Así que decidí buscarlo en aquella curiosa máquina.

No me costó mucho trabajo encontrarlo. Parece que Ramón  fue una de las primeras personas del pasado, que aplico la sanación energética en los centros de curación.

Sus manos no eran especiales, pero los antepasados aun no conocían los métodos de sanación, que se explican en la torre. Así que pensaron que Ramón no era un médico de verdad sino una especie de charlatán.

A pesar de todo, muchos lo siguieron y crearon un grupo, para a utilizar esa sanación intuitiva.

En la torre conocemos todos los métodos intuitivos y energéticos. De hecho, desde que  comenzó la historia de la torre, en todos los libros de la gran biblioteca, hay bastante sobre ello.

En uno de los legados de la biblioteca, explicaban como hacían los antepasados cuando les dolía alguna parte de su cuerpo...

Parece que casi nadie, aprendía a sanarse a sí mismo. Recurrían siempre a lo externo, en vez de mezclar interior con exterior. Le daban tan poco protagonismo a su capacidad mental, que la adormecían sin más.

Mi otro yo, estudió durante años el modo de manejar nuestra energía mental, y luego lo aplicó en los hospitales, con éxito a pesar de las criticas.

Después de leer la historia de Ramón, he recordado al cocinero, y su asombrosa capacidad de autosanación. Lo hacía aunque estuviera muy enfermo, y siempre con buenos resultados.

Entonces, lo he comprendido... he entendido el regalo del viaje y el por qué de mi estancia en este lugar. No he salido a la calle en todo este tiempo, pero todo lo que necesitaba saber, ha estado aquí conmigo todo el rato.

Hace tiempo que los habitantes de la torre, están enfermos, y sin embargo, a pesar de conocer la sanación que aplicaba Ramón, hace ya muchos años, no la han puesto en práctica...

Están abandonados. No recuerdan el poder que albergan dentro de cada uno de ellos...

Seguramente mi amigo, o su esencia, supieron de la situación, y me ayudó con este viaje mágico.

Ahora dudo que haya sido real... nunca he viajado en el tiempo y el espacio de modo tan sencillo y cómodo...

Aún sigo en el hotel. Tengo delante de mí la máquina que lo sabe todo.

Fuera, sigue el mal tiempo. Vientos, lluvia... parece que es normal en esta época, que ocurra esta cosas... por lo menos, eso he creído entender de las palabras del joven del Este, que me cuida. Todos los días me trae comida y pasa un rato conmigo. Es una persona muy agradable y me encanta los platos que me da... se parecen un poco a la comida de Valentín...

Quién sabe, si mi amigo, no estará en la cocina del hotel, y esa sea la última sorpresa que me tiene deparado el viaje.

Ojalá.

Os seguiré contando.



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