5/12/12

“Un Día Cualquiera”




Aquella mañana me levanté, como cada día, muy temprano.

Mis ancianos padres, ya habían despertado desde hace horas y hacían sus labores bien repartidas.

Madre, hacía el pan para la posada. Y padre recogía la siembra.

Mi cometido era sencillo. Solo tenía que arreglar el comedor y preparar la cocina para otro día lleno de lugareños y algunos forasteros.

El frío de aquellas mañanas de invierno, calaban en el cuerpo.

A pesar de calentarme en el fuego del amplio salón, seguía helada casi todo el día.

Los utensilios de la cocina, eran algo arcaicos.

Mis padres los habían fabricado ellos mismos, para no hacer gasto.

Recuerdo como me gustaba observarlos manipular los instrumentos, con los que creaban aquellas cucharas, tenedores y cacerolas.

Aquel día se había convertido en un día como otro cualquiera.

No había nada que me sacara de mis evocaciones.

Ni siquiera aquel chico nuevo que ha llegado a la torre.

Fue gracias a él, que ese día, se había convertido en lo que estaba siendo.

Mis ancianos padres, atendían a la mayoría de los viajeros que llegaban a la posada.

En realidad, servían a todos. Aunque el castigador de la alta montaña, tenía prohibida la entrada en la ciudadela, a todos los titiriteros y en especial, a los del Sur.

Se decía que eran seres mágicos. Que eran capaces de aparecer y desaparecer sin trabajo alguno.

Se rumoreaba que la oscuridad la traían los saltimbanquis, que aferrados a la magia, no dejaban que nadie les manipulara.

Ese miedo estaba dentro de los líderes de las aldeas más miedosas y sin recursos…

- Algún día, esos que dicen ser magos, devoraran vuestro futuro… nos les dejéis entrar en el poblado.

La posada estaba casi al principio de la entrada de Tierra Opaca, y resultaba relativamente sencillo, abrir las puertas a horas de la madrugada, en la que mis queridos padres, ya trabajaban dentro de la casona.

El chico nuevo que ha llegado a la torre, dice ser uno de esos magos que vinieron en alguna ocasión a la posada.

Dice que se acuerda de mí, y que tenía que encontrarme para que recordara.

Es algo enigmático…

Pero muy persuasivo.

Os seguiré contando.

Hasta luego.


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