31/10/12

“Viajera Sin Quererlo”


He visto a Valentín en una de mis ensoñaciones. Me animaba a viajar y a salir de la torre en busca de nuevas experiencias.

- Serena - Me ha dicho el cocinero con su voz grave y reconocible - Cuando salgas de la sala blanca ve al comedor. Allí dejé un regalo para ti.

Convencida de que solo había sido un sueño, no fui hasta allí hasta que no tuve necesidad de hacerlo.

Las sillas del comedor como sabéis, son mágicas. Aparentemente todas son iguales, pero cuando una persona se sienta, se transforman en sillas diferentes.

Unas veces son majestuosas, otras sencillas y sin abalorios...

Yo casi siempre me sentaba en el mismo lugar y mi silla normalmente era la misma: un lugar cómodo y de vivos colores.

Pero la silla en la que me senté ese mediodía, se transformó en un habitáculo muy extraño. Delante de mí, en vez de la mesa de comedor, tenía una pequeña mesita blanca. Encima de ella un par de hojas de papel duro, aparecieron de repente.

Recordé el sueño con mi amigo el cocinero.

Sin duda... No había sido tal y aquellas hojas impresas eran su regalo.

Sorprendida (aunque no mucho, la verdad), las cogí y me dispuse a leerlas:

Nombre del viajero: Serena

Destino:

Una gran ráfaga de viento me desestabilizó y me aturdió. Cuando recobré |a compostura y me quité el pelo de la cara, busqué el origen de aquel extraño aire.

Observé e indagué cada rincón de la sala y nadie parecía estar afectado.

Respiré hondo y continué leyendo el papel, que aún prendía con fuerza entre mis manos:

Menú del día: Sopa de champiñones.

Ahora sí, asombrada, comprobé como aquellas hojas se habían convertido en el menú del comedor y como yo misma ya no estaba sentada en aquel sillón.

Alrededor mío un grupo de familias con atuendos desconocidos, reían y comían sin preocupaciones.

Alcé la vista y leí: Restaurante Mai Pei.

De fondo, a través de un megáfono escuché:

Bienvenida viajera. Disfruta de la instancia.

Realmente alucinante. Valentín me ha regalado un viaje a alguna parte.

Estoy en una especie de posada pasando las horas de descanso.

Es una ciudadela que parece antigua pero que tiene bastante tecnología.

Mañana saldré a investigar.

Os seguiré contando.

 
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24/10/12

“A Solas”

Un grupo de músicos han llegado a la torre.
Disfrazados con ropas de colores y grandes sombreros, han convertido el centro de aprendizaje en una fiesta.
La apatía de los maestros y de los estudiantes, ha dado lugar a una gran alegría y diversión.
Casi me he olvidado del espectro que vino a visitarme hace unas noches.
A pesar de la algarabía que hay en todos los rincones, he encontrado una sala blanca que me está ayudando a recordar.
Llevo solo un día aquí encerrada y he vuelto a ver a mi antepasada de modo nítido en un sueño real.
Sus ojeras y surcos de la edad, se mezclaban con sus miradas alegres y constantes.
“Nadie está más encerrado que tú ahora mismo”, me ha dicho telepáticamente.
“Los habitantes de la torre, viven fuera de ellos. No quieren ver la realidad que les rodea. La recepción de los músicos, es una clara representación de su desinterés…”.
Hablando en voz alta y casi gritando, con los ojos cerrados y de pie, le dije que la llegada de los músicos era buena.
- La mayoría de los maestros, sonríen a sus estudiantes y juntos disfrutan del espectáculo. No hay nada de malo en ello.
Mi anciana pasada, me obsequió con una frase sabia:
“Estar entretenido para divertirse es algo positivo, pero estar entretenido para no afrontar los problemas que acucian en la torre, no”.
Me ha dicho que ser consciente del problema es el inicio para su solución.
“Si no comprenden que la torre está desquiciada, no pondrán remedios a la desidia”.
El sueño real duró poco. Por lo menos eso me pareció.
Aunque aún dudo de que fuera un sueño... Éste transcurría en la habitación en la que me encontraba y aunque al terminar la conversación con la mujer que fui, abrí los ojos y me desperecé, una sensación de no haber descansado inundó mi cuerpo.
Los símbolos del amuleto, robados de mi memoria por la sombra, me han ayudado a aceptar más la situación por la que estoy pasando.
Un cofre lleno de tesoros, un libro aún sin abrir… observo cada rincón de la sala blanca, deseando despertar de nuevo, con la incertidumbre de cuando lo haré realmente… de cuando lo hará la torre y como podré yo ayudar a que eso ocurra.
El sueño me llama.
Hasta pronto.


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17/10/12

“El Amuleto de la Vida”

Desde épocas remotas, el ser humano ha deseado convertirse en inmortal.
La no aceptación de la muerte y el anhelo de la vida eterna, han hecho una huella profunda a lo largo del tiempo. Sobre todo en la época pasada, cuando el bullicio y las imágenes impactantes, rodeaban a nuestros antepasados y los sumergían en una especie de lodo inerte.
- Hace mucho tiempo – Me ha confirmado Jeno esta mañana – Los habitantes del mundo vivían sin pensar. Les gustaba el movimiento porque les hacía permanecer fuera de su mente y de sus verdades.
- En la Torre está pasando eso – Le he dicho a mi amigo – Hace días que no veo un ápice de tranquilidad, sobre todo en los maestros. Es como si se hubieran infectado de un virus que se extiende rápidamente.
Jeno ha hecho un gesto con las manos, mientras movía la cabeza.
- No creo que aquí esté pasando lo que afirmas… - Dudó – Lo que sucedió en la época remota, fue mucho más siniestro y enloquecedor. Ten en cuenta, que los antepasados no conocían la ciencia y la magia como la conocemos ahora… no sabían manipular los elementos para moverse en el tiempo y el espacio, no usaban su intuición ni comprendían el significado real de la vida…
En esos instantes, una imagen nítida apareció en mi cabeza: el amuleto de mi sueño vívido.
- Estás ausente, Serena – Me dijo Jeno, algo disconforme con mi actitud – Aunque no estés de acuerdo con lo que digo, podrías escucharme…
Jeno lleva días algo raro conmigo…  Esa contestación que tuvo entonces, fue una de las muchas que me hacía desde un par de semanas antes.
Quise preguntarle por su ofuscación y explicarle el por qué de mi estado, pero no tuve tiempo. Mi amigo salió corriendo al auxilio de unos nuevos estudiantes, perdidos en la torre.
A pesar de todo, de aquella conversación, saque mucho en claro.
El amuleto de poder, que mi antepasada me obsequió en el sueño, era un Amuleto de Vida, donde los símbolos de nacimiento y muerte, están presentes a partes iguales.
Recordé que le pregunté a la anciana, por qué se llamaba Amuleto de Vida, si coexistían muerte y vida. Ella fue clara: “la vida es la muerte y la muerte es la vida. No son entes separados. Son la misma cosa”.
Sus sabias palabras, me estremecieron. Tuve la sensación de haber vivido aquella escena antes… Me sentía feliz…
Volvía a confirmar lo que había creído siempre: la muerte no existe o “tod existiert nicht”, como me dijo una viajera del Norte, que vino a la posada de Tierra Opaca, a pasar sus últimos días de vida.
Al ver su positividad y alegría ante un suceso tan triste para mí, le pregunté:
- ¿Cómo puedes sentirte tan viva a pocas horas de tu muerte?
La anciana, pero jovial y robusta mujer, me sonrió y no dudó en responderme:
- Serena – Me dijo en mi lengua – No creas nada de lo que no sientas, pero siente y experimenta cada cosa que sientas. No escatimes en gastos en tu desarrollo interior… la muerte es el ahora. Y el ahora es igual de ilusorio que la muerte.
A pesar de ser pequeña, creí entender las palabras de la mujer, aunque no ha sido hasta que he llegado a la Torre, cuando he analizado y experimentado sus matices.
El Amuleto de la Vida, soy yo. Es mi esencia y en él está escrita la protección que necesita la Torre, es estos días caóticos.
Hasta luego.

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10/10/12

"El Espectro Roba Recuerdos"

- Atraviesa el portal.

La voz de mis ancianos padres, me ha perseguido estos últimos días.

Desde que estoy hallando la forma de viajar a la época de Pablo, los sueños reales han regresado con fuerza.

Cada noche, una potente luz blanca, inunda cada uno de mis sueños.

Pablo sin embargo, no aparece en ninguno de ellos...

Quisiera adentrarme más en mi memoria del pasado, para sacar todo lo bueno y sabio de mis otras vidas... pero parece que no lo consigo... por lo menos no del todo.

Esta última noche, la anciana que fui ha aparecido con rabia e intranquilidad dentro de la luz:

- Serena, no dejes que la desdicha y la pena inunden la torre... Los maestros se sienten anestesiados por la experiencia y nada ni nadie les saca de su letargo... no te dejes intimidar por el miedo a la nada... la nada no existe...

Después de esas curiosas palabras, mi antecesora, me ha marcado unos símbolos en el centro de mi frente:

- Estás protegida y señalada... Tu misión aún está incompleta.

Cuando he despertado, entre sudores fríos y cansancio, he conseguido distinguir una sombra en la habitación.

Igual que un espectro, esa silueta, se ha encaramado a la pared y ha comenzado a trepar hacía el techo.

He pensado en cerrar los ojos y apretarlos con fuerza, para despertarme completamente, pero he sabido contenerme.

La oscuridad se ha posado en mi cuerpo y se ha llevado parte de mis recuerdos.

Sé que en el sueño, mi yo pasado, me daba un amuleto lleno de signos y que conseguía descifrarlos casi sin esfuerzo.

- Lo aprendido y afianzado en la memoria no se olvida de una vida a otra - He creído escuchar.

Pero ese ser tenebroso, ha conseguido que lo olvide...

Es posible que la misión de la que hablaba mi otro yo, estuviera escrita en ese amuleto... no lo sé.

Lo que sí sé, es que las sabias palabras de afrontar el miedo en vez de huir de él, se han agarrado con fuerza a mis creencias.

Comprendo lo que decía, porque hoy he podido comprobar las actuaciones de los maestros de la torre...

Casi todos están apáticos. Muchos parecen agresivos ante las preguntas de los estudiantes, y otros simplemente no prestan atención a las suplicas de explicaciones.

Hay un ambiente muy desmotivador estos días...

La marcha de Pablo no ha beneficiado estas sensaciones...

Tal vez haya sido un desencadenante... O tal vez, esto ya estaba presente mucho antes de que el pequeño sabio nos abandonara...

Sea como sea, los sueños reales aparecen todas las noches y en cada uno de ellos, recuerdo algo fundamental para esta época.

Os seguiré contando.

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3/10/12

“Sin El Niño Sabio”

Pablo ha decidido quedarse en su época… lo voy a echar de menos…

Cuando Josué apareció solo, no me podía imaginar cuales serían sus primeras palabras:

- El pequeño sabio no regresará más…

Su memoria era todo lo que tenía… Y desde lo que ocurrió con Darío, Pablo ya no era el  mismo.

- Pero no te preocupes, prima – Me dijo Josué – Está bien. Ya sabes que es una persona muy sabia y con más habilidades de las que pensamos… no tenía apego a nada ni a nadie… y eso le vendrá bien.

Jota sonrió.

- Pues tampoco es para tanto – Dijo – Pueden ir a visitarlo… cuando volvamos a casa…

Josué levantó la cabeza como un resorte.

Jota lo miró y comenzó a mover las manos nerviosamente.

- No puede ser… Necesito volver a casa… Lo necesito…

Miré a mi amiga con cara de interrogación. Sin necesidad de hablar, me respondió:

- Algo ha pasado… Tu primo no puede disimular…

Quise darme cuenta de aquellas señales de la que hablaba Jota y observé a mi primo detenidamente, hasta que rompió el silencio.

- Los ancestros del chico sabio nos han descubierto… - Su voz estaba rota – Parece que hay una regla en esa época… personas de otros periodos no pueden permanecer allí… - Josué miró a Jota y cerró los ojos – Lo siento – Susurró a mi amiga.

La amante de los animales, la titiritera y jovial Jota, se ha venido abajo… desde hace días no sale de su habitación.

Yo por mi parte, estoy también muy triste…

Que Pablo ya no regrese me desanima mucho… Sus estudios e investigaciones, su conocimiento del pasado y del futuro, eran excepcionales…

Nunca olvidaré sus ojos clavados en mí, mientras corregía cada palabra que salía de mi boca.

Me acerqué a la biblioteca, donde tantas horas había pasado con mi pequeño amigo.

Allí estaba Josué, navegando en los apuntes de Pablo. Estaba absorto.

- El modo que teníais de ir al futuro… ¿Cuál era? – Quise saber.

Mi primo no se inmutó.

- Cuando esté preparado, te lo diré.

Con aquella sombría frase, se fue del cuarto, dejándome sin habla.

Mientras mi primo reacciona, todas las noches, voy a los libros de Pablo, deseosa de encontrar una respuesta.

Estoy cerca de conseguirla.

Besos para todos.

 
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