28/11/12

"Fuera del cuerpo"




He estado viajando largas distancias. He atravesado las nubes y me he encontrado con miles de tribus y poblados llenos de vida.

Lejos... Muy lejos de la época tecnológica en la que he estado varias semanas.

Mi cuerpo se ha desdoblado en dos y la parte que no se ve, la que no pesa, se ha elevado por encima de las montañas.

Mi gran amigo Jeno, como otras tantas veces, me ha acompañado en el viaje. Su voz cálida y suave, me ha protegido durante la trayectoria.

- Conócete a ti misma - Me ha dicho - Eres una roca, un águila, una serpiente, una pizca de aliento de otros momentos que nunca existieron.... déjate llevar, Serena. Déjate llevar.

Es lo que he estado haciendo, sin lugar a dudas.

Mi ser no físico, se incorporó de mi cuerpo y salió de él, sin previo aviso.

He comprendido como se sintieron los chamanes de las antiguas tribus, cuando un escalofrío recorrió mi no cuerpo, llevándome al otro lado de las laderas de la torre.

- Viajar en el tiempo y en el espacio no es cosa que guste a todos, ya lo sabes - Lorenzo tan carismático como siempre, me propinó una lección no pedida - Los seres fantásticos no existen. Solo existe lo que tu cabeza cree que realmente es.

- Viajé en el tiempo gracias a unos billetes que encontré en el comedor... - Dije titubeante.

El Maestro me interrumpió:

- No has estado fuera de la torre, ni un segundo... Estuviste en una de las salas grises... Perdida y sin posibilidad de escape... Hasta que te encontré...

Lorenzo respiró profundamente y continuó su charla:

- No quise decirle nada a tus amigos, puesto que nadie debía saber que has estado en la sala de las tormentas...

- Por eso estaba en mi cuarto, cuando desperté y vi a Jota y Jeno, mirándome aliviados.

- Si... Por eso - Respondió en anciano - Y también porque has estado diciendo incoherencias varios días... Viajar en el tiempo... Serena... Has estado perdida dentro de ti.

No quise creer al Maestro. Y no lo hice, hasta que mi cuerpo se desdobló aquella mañana y comprendí que los truenos y la furia de la naturaleza no eran reales... Aunque si cierta.

Yo he estado en el pasado y he descubierto muchas cosas... de mi misma.

Cosas que tenía en silencio.

Asuntos tal vez sin resolver de otros instantes.

Pero he comprendido algo:

He regresado a la torre con un propósito... y haré que los habitantes del lugar, comprendan las maravillas de la vida y de los viajes en el tiempo y el espacio.

Nada existe, como dice el sabio maestro... pero todo es como queremos verlo.

Por eso, esta misma tarde, he quedado con un grupo de estudiantes de la torre.

Juntos aprenderemos a salir de la tempestad.

En una sala gris o en el patio de la torre... No importa el lugar.

La hora se aproxima...

Y tenemos que estar preparados.

Hasta pronto.


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21/11/12

"Cómo se Viaja en el Tiempo"


El pasado del Este, donde he estado tantos días, me ha enseñado lo bueno que tenían las tecnologías.

En la torre, hay muchos detractores de los instrumentos que utilizaban nuestros antepasados para vivir y aprender:

- No desarrollaban la intuición. No les dejaba avanzar - Decían algunos maestros - Y por eso, no eran capaces de desarrollarse totalmente.

Sin embargo, unos pocos creían que la desaparición de lo técnico, nos relegó a una parte de la historia casi repetida en el pasado más remoto.

Cuando vivía en mi ciudadela, no sabía a ciencia cierta, quienes éramos en el pasado de nuestra aldea.

Y tampoco sabía, que hubo una época en la humanidad, que también estuvo rodeada de oscuridad y de miedo.

El líder que vivía en la montaña más alta del lugar, nos tenía atemorizados.

Jugaba a ser el portavoz de los más desfavorecidos, mientras nos amenazaba con el silencio y el olvido.

Leyendo en los libros de la biblioteca de la torre, pude saber que, hace mucho, mucho tiempo, las personas del pasado, sin conocer los secretos de la muerte y de la vida, luchaban y morían por nada. Había mucho odio y pocas ganas de solucionar los conflictos, por eso, el miedo era la clave para ganar el ansiado poder.

Al igual que los dueños de mi pequeño pueblo, pensaban que si silenciaban a los aldeanos, y no les dejaban vivir tranquilos, éstos, les seguirían dando todo.

Y no se equivocaban. El miedo era la amenaza constante.

Por eso, cuando gracias a Valentín, caí en el pasado tecnológico, me empapé de todo lo que no había podido ver en los libros de la biblioteca.

Una de las preguntas que me hice y que llevaba tiempo sin respuesta, fue: ¿Cómo aprendieron los antepasados a viajar en el tiempo y en el espacio? ¿En qué momento de la historia ocurrió?

Desgraciadamente, aquella época aún era muy lejana para responder a esas preguntas, y con el aparato casi mágico que me enseñaba cada día, solo pude comprender que las luchas por la nada, se sucedían continuamente y que se obviaba lo importante.

Por eso, cuando he regresado a la torre (llevo aquí unos pocos días), lo primero que he hecho, ha sido buscar a los sabios de los viajes.

Javier (maestro de viajes extracorporales), me respondió a mi pregunta con otra pregunta:

- ¿Cómo has regresado del pasado, Serena? - Su mirada era cálida y familiar - Si sabes responderme a eso, tú tendrás la respuesta a los viajes.

Sin embargo, no pude hacerlo...

Cuando desperté por la mañana, estaba en mi habitación de la torre, acompañada como otras veces, por mis amigos Jota y Jeno. Los dos sonreían felices de reencontrarse conmigo.

- ¿Dónde has estado? Llevas días desaparecida - Jeno estaba más aliviado de verme que mi amiga.

- Sí... Pensábamos que habías decidió irte - Jota me hizo gestos para que mirará al joven maestro - Estábamos preocupados.

Las dudas de los viajes casi las he resuelto...

Sin embargo, aun no entiendo como desapareció la tecnología de nuestras vidas...

Hasta pronto.



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13/11/12

“Mi Otro Yo”


He conocido a mis antepasados.

Los he conocido a través del aparato electrónico que me dejó el chico del hotel.

En uno de mis sueños me vi a mi misma como si fuera un hombre. Trabajaba en un hospital y sanaba de un modo muy familiar para mí: a través de las manos...

Pude ver claramente en mi sueño, el nombre de mi otro yo... Así que decidí buscarlo en aquella curiosa máquina.

No me costó mucho trabajo encontrarlo. Parece que Ramón  fue una de las primeras personas del pasado, que aplico la sanación energética en los centros de curación.

Sus manos no eran especiales, pero los antepasados aun no conocían los métodos de sanación, que se explican en la torre. Así que pensaron que Ramón no era un médico de verdad sino una especie de charlatán.

A pesar de todo, muchos lo siguieron y crearon un grupo, para a utilizar esa sanación intuitiva.

En la torre conocemos todos los métodos intuitivos y energéticos. De hecho, desde que  comenzó la historia de la torre, en todos los libros de la gran biblioteca, hay bastante sobre ello.

En uno de los legados de la biblioteca, explicaban como hacían los antepasados cuando les dolía alguna parte de su cuerpo...

Parece que casi nadie, aprendía a sanarse a sí mismo. Recurrían siempre a lo externo, en vez de mezclar interior con exterior. Le daban tan poco protagonismo a su capacidad mental, que la adormecían sin más.

Mi otro yo, estudió durante años el modo de manejar nuestra energía mental, y luego lo aplicó en los hospitales, con éxito a pesar de las criticas.

Después de leer la historia de Ramón, he recordado al cocinero, y su asombrosa capacidad de autosanación. Lo hacía aunque estuviera muy enfermo, y siempre con buenos resultados.

Entonces, lo he comprendido... he entendido el regalo del viaje y el por qué de mi estancia en este lugar. No he salido a la calle en todo este tiempo, pero todo lo que necesitaba saber, ha estado aquí conmigo todo el rato.

Hace tiempo que los habitantes de la torre, están enfermos, y sin embargo, a pesar de conocer la sanación que aplicaba Ramón, hace ya muchos años, no la han puesto en práctica...

Están abandonados. No recuerdan el poder que albergan dentro de cada uno de ellos...

Seguramente mi amigo, o su esencia, supieron de la situación, y me ayudó con este viaje mágico.

Ahora dudo que haya sido real... nunca he viajado en el tiempo y el espacio de modo tan sencillo y cómodo...

Aún sigo en el hotel. Tengo delante de mí la máquina que lo sabe todo.

Fuera, sigue el mal tiempo. Vientos, lluvia... parece que es normal en esta época, que ocurra esta cosas... por lo menos, eso he creído entender de las palabras del joven del Este, que me cuida. Todos los días me trae comida y pasa un rato conmigo. Es una persona muy agradable y me encanta los platos que me da... se parecen un poco a la comida de Valentín...

Quién sabe, si mi amigo, no estará en la cocina del hotel, y esa sea la última sorpresa que me tiene deparado el viaje.

Ojalá.

Os seguiré contando.



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7/11/12

“El Asombroso Pasado”

Estoy en el pasado. Lo comprendí al poco de llegar aquí.
He tenido mucha suerte del regalo del viaje… La capacidad de viajar en el tiempo y el espacio, y de esa forma tan poco drástica, me ha emocionado. No ha habido luces, ni silbidos, ni mareos… solo un cambio de ambiente.
 He caminado despacio por cada rincón de este lugar mágico.
He conocido personas llenas de historias, que aún no conocen el futuro que vendrá.
Cuando la otra mañana desperté, un muchacho de poca edad, llamó a la puerta de mi habitación en la posada (aquí  lo llaman hotel… curioso nombre).
Con aspecto de no haber dormido casi nada la noche anterior, el chico me puso en sobre aviso:
- No salgas hoy de tu cuarto – Dijo – Multitud de luces inundaran el cielo azul y no se podrá casi respirar.
Sorprendida ante aquellas palabras, le repliqué:
- Soy nueva aquí y quiero conocer este mundo – El joven del Este me miró extrañado – No quiero permanecer sentada sin hacer nada.
- ¿Sin hacer nada? – El chico me acercó un artilugio negro y le dio a un botón. Enseguida, aparecieron unas luces y unas imágenes volando sobre aquel aparato – Aquí, nadie se aburre. Puedes conocer nuestro mundo, como tú lo llamas, sentada cómodamente en tu cama.
Con mucha curiosidad, le di las gracias y me puse a investigar la máquina.
Recordé haber leído algo sobre la tecnología, en los libros de la biblioteca de la torre:
 “Los seres humanos, lejos de controlar los elementos y de manejar la comunicación telepática, utilizaban y dependían de instrumentos eléctricos. Todo ello, les hacía la vida más fácil, pero sin embargo, les embotaba cada día más la mente. Casi nadie intuía ni obedecía a su interior… Eso sí, esos artilugios salvaron vidas y fueron sin duda alguna, el mayor avance de la humanidad, hasta que…”.
Pasó algo… sí. Sé que lo leí. Una especie de revuelo en el grupo del pasado, les hizo radicalizar sus posturas y desgraciadamente decidieron huir de la tecnología por una parte y por otra, alejarse cada vez más de la magia.
Yo había tenido conversaciones con el Maestro Lorenzo, acerca de los seres antepasados:
- Creían controlarlo todo… pero no lo hacían, porque no sabían manejar su propia mente.
Los días en la habitación del hotel están siendo entretenidos… no me lo esperaba.
Y he aprendido mucho de las personas de este lugar. Ellos comenzaron la magia…
Aunque todavía no lo saben.
Hasta pronto.


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