26/12/12

“Cambios”



Lorenzo se va de la torre.

Nos hemos enterado hace poco…

Antes de anunciarlo, Jota, Jeno, mi primo y yo, esperábamos pacientemente en la gran sala de reuniones.

Pensábamos que solo nos había llamado a nosotros, hasta que llegamos y nos encontramos a casi todos los habitantes de la torre.

Algunos parecían llevar allí horas, por el cansancio que denotaban sus gestos.

Ninguno sabíamos que ocurría y estuvimos imaginando cual sería el motivo de juntarnos a todos, en aquella sala.

- Yo creo que no va a pasar nada – Comenzó a especular mi primo Josué – Simplemente estamos invitados a una gran reunión, necesaria desde mi punto de vista, para unir las diferentes posturas encontradas estos últimos días.

Jota, bastante afectada, movió la cabeza sin querer decir nada.

Jeno sin embargo, parecía haberse convertido en mi amiga titiritera y jovial:

- Está claro que Lorenzo está tramando algo y no es bueno…

Lo miramos asombrados y con el gesto torcido.

Jeno al observarnos, dio una gran carcajada:

- Y seguramente nos haga ir a alguna misión secreta compartida – Jota se alejó de nosotros y se apoyó en una de las sillas de la pared.

- ¿Qué le pasa? – Miré a mi primo – Parece incómoda…

Josué asintió…

- Sí… desde que no hemos podido regresar a casa… Jota no está muy bien… aunque lo disimula normalmente…

Jeno no escuchaba nada de lo que decía su amigo, y continuaba sonriendo ante sus ideas.

Fue entonces, cuando el Maestro Lorenzo apareció en la gran sala y anunció su salida del lugar.

Muchos se vinieron abajo…

Algunos no imaginaban una vida sin su Maestro. Pensaban que sin él morirían.

- Una de las razones por las que me voy – Dijo con voz tranquila – Es vuestra dependencia ante mi persona… Necesitáis volver a vosotros… encontrar vuestro centro…

Algunos estudiantes gritaban y lloraban, y algunos maestros, se lamentaban en silencio.

Yese entró en la escena, casi sin darnos cuenta.

- Hace tiempo que conozco a este chico – Dijo, señalando al nuevo habitante de la torre - Y desde que lo conocí supe lo que tendría que hacer en algún momento…

Yese va a sustituir a Lorenzo unas semanas.

Nadie se ha sorprendido de su juventud, aunque algunos se han sentido defraudados con el Maestro.

Veremos que ocurre en los próximos días.

Hasta pronto.



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19/12/12

“El Fin de los Tiempos”



Me he despertado esta mañana con una extraña sensación…

Muchos de los habitantes de la torre, llevan varios días intranquilos.

Algunos creen en una especie de maldición que susurran a cada nueva ocasión.

Los maestros también se han contagiado y hablan del fin de los tiempos.

- Hace años una profecía anunció el final de la vida – Escuché decir a un supuesto sabio del Sur – Los seres de la época se prepararon para afrontar sus últimos días… - Mientras hablaba, un pequeño grupo de estudiantes, le atendían con mucho interés – Se dice que el mismo vaticinio ocurrirá en estos días del final del año.

Yese apareció en escena con una leve sonrisa dibujada en su cara:

- El mal de los tiempos no es su fin – Dijo de modo tranquilo y parsimonioso – Sino la simpleza de los que creen con los ojos cerrados y siguen olvidando lo importante de los augurios…

El maestro que hablaba, quedó en silencio y altivamente le dio la espalda al nuevo habitante de la torre:

- No creo de modo simple, sino contrastado – Continuó dirigiéndose a los alumnos, que quedaban escuchando sus ideas. Otros ya se habían acercado poco a poco a Yese.

Yo ocupaba un lugar estratégico, cerca de un muro del patio de la torre, y allí sentada y ocultada de lo que estaba pasando, continué observando:

- Los augurios son solo avisos de que el cambio es necesario para avanzar – Dijo Yese – Los finales dramáticos son invenciones de unos pocos, que quieren controlar a los demás a través del miedo.

El maestro arrogante continuó de espaldas a Yese y sin parecer inmutarse, pero afectado en su tono de voz, siguió con su clase magistral a los dos estudiantes, que aun le escuchaban:

- Algunos nunca creyeron los finales anunciados y no se prepararon… El fin de los tiempos pasados, llegaron con preaviso, y solo unos pocos, supieron escuchar y prepararse para la tragedia…
Yese parecía divertido:

- La tragedia nunca se produjo y los antepasados decidieron que de ellos dependía que el futuro que aún les esperaba, fuera lo más hermoso y constructivo posible… Fue entonces, cuando se avanzó enormemente en la tecnología…

Los últimos estudiantes que permanecían cerca del maestro que había comenzado la historia de la profecía, se alejaron de él.

Sin volverse en ningún momento, el supuesto sabio, se marchó con la cabeza muy erguida.

Yese continuó hablando. Y los estudiantes lo escuchaban con gran admiración.

Sin embargo, otro grupo amplio de personas, incluidos otros maestros, decidieron ofrecer un gran debate sobre el fin de los tiempos…

Ha sido entonces, cuando la mayoría se ha dejado convencer por las amenazas del final y muchos vuelven a parecer muertos que caminan y hablan…

Me da tanta rabia que hayan dejado de pensar… en un lugar en que aparentemente se aprende a eso…

Dentro de un par de días, el final de los tiempos nos volverá a avisar de que las profecías solo existen, como dijo Yese, para recordarnos que el cambio es lo importante a asimilar.

Si somos capaces de cambiar cada día y vivirlo como si fuera el último, no nos importaran los finales azarosos, pues cada día será único.

Besos para todos.




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12/12/12

“Dentro”


Los avances en los viajes en el tiempo y en el espacio, se hicieron patentes, en unas décadas algo convulsas. 

Los libros de la torre, apenas recogen la historia de ese momento.

Quise saber más y recordé aquella máquina casi mágica que tuve entre mis manos, en aquel viaje al pasado…

Estaba pensando casi en voz alta, lo maravilloso que sería que no se hubieran perdido las tecnologías, cuando el chico nuevo apareció en la biblioteca con aire misterioso.

- Serena… Veo que tienes mucha curiosidad… - Hizo una pausa, mientras se sentaba en una de las grandes sillas del lugar – Y eso es muy bueno. Así se avanza hacía los descubrimientos.

Lo miré sin apartar mi vista de él.

Sus manos ágiles  sostenían una pequeña pelota. Jugaba con ella y casi sin ningún esfuerzo, la hizo desaparecer entre sus dedos.

Me quedé quieta.

- Puedes cerrar ya la boca – Me dijo Yese – No es para tanto… ¿Aquí no enseñan la magia de los objetos?

Asentí con la cabeza casi inerte.

- Pues entonces, no hay de lo que asombrarse.

Yese es algo mayor que yo y muy alto. Actúa como si fuera un gran sabio que lo conoce todo.

- En el pasado habían muchas personas que vivían hacía dentro - Dijo.

Volví a mover la cabeza en signo afirmativo. No podía moverme ni articular palabra. Me sentía hipnotizada y maniatada.

- Las aspiraciones de unos cuantos, hicieron que los avances se vieran cada día más.

Respiré profundamente.

- Los viajes en el tiempo y en el espacio, fueron prueba de ello.

Necesitaba hablar y preguntar miles de cosas, pero seguía inmóvil.

Yese me explicó entonces, las maravillas que había visto al viajar al pasado tecnológico. Dijo que las revueltas que ocasionaron algunos descubrimientos, dividieron a las personas en posturas radicales y totalmente encontradas.

Su esfuerzo por querer contarme su experiencia, se truncó al llegar a la biblioteca un numeroso grupo de estudiantes.

Dejó de hablar y yo pude por fin mover mi cuerpo.

Miré por un momento hacía mis pies, como si una fuerza me obligara a hacerlo.

Cuando conseguí otear el lugar, Yese ya no estaba.

Dentro de mí, supe que algo había pasado en aquella biblioteca. Algo mágico y poco usual, me había ocurrido.

Desde entonces, lo busco sin éxito.

Esta tarde he quedado con Jeno para que me ayude a descubrir el misterio.

Hasta pronto.


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5/12/12

“Un Día Cualquiera”




Aquella mañana me levanté, como cada día, muy temprano.

Mis ancianos padres, ya habían despertado desde hace horas y hacían sus labores bien repartidas.

Madre, hacía el pan para la posada. Y padre recogía la siembra.

Mi cometido era sencillo. Solo tenía que arreglar el comedor y preparar la cocina para otro día lleno de lugareños y algunos forasteros.

El frío de aquellas mañanas de invierno, calaban en el cuerpo.

A pesar de calentarme en el fuego del amplio salón, seguía helada casi todo el día.

Los utensilios de la cocina, eran algo arcaicos.

Mis padres los habían fabricado ellos mismos, para no hacer gasto.

Recuerdo como me gustaba observarlos manipular los instrumentos, con los que creaban aquellas cucharas, tenedores y cacerolas.

Aquel día se había convertido en un día como otro cualquiera.

No había nada que me sacara de mis evocaciones.

Ni siquiera aquel chico nuevo que ha llegado a la torre.

Fue gracias a él, que ese día, se había convertido en lo que estaba siendo.

Mis ancianos padres, atendían a la mayoría de los viajeros que llegaban a la posada.

En realidad, servían a todos. Aunque el castigador de la alta montaña, tenía prohibida la entrada en la ciudadela, a todos los titiriteros y en especial, a los del Sur.

Se decía que eran seres mágicos. Que eran capaces de aparecer y desaparecer sin trabajo alguno.

Se rumoreaba que la oscuridad la traían los saltimbanquis, que aferrados a la magia, no dejaban que nadie les manipulara.

Ese miedo estaba dentro de los líderes de las aldeas más miedosas y sin recursos…

- Algún día, esos que dicen ser magos, devoraran vuestro futuro… nos les dejéis entrar en el poblado.

La posada estaba casi al principio de la entrada de Tierra Opaca, y resultaba relativamente sencillo, abrir las puertas a horas de la madrugada, en la que mis queridos padres, ya trabajaban dentro de la casona.

El chico nuevo que ha llegado a la torre, dice ser uno de esos magos que vinieron en alguna ocasión a la posada.

Dice que se acuerda de mí, y que tenía que encontrarme para que recordara.

Es algo enigmático…

Pero muy persuasivo.

Os seguiré contando.

Hasta luego.


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