9/1/13

"El Viaje de Lorenzo"




El anciano Maestro se fue sin decir nada a nadie. Tan solo dejó una nota en su habitación, con instrucciones para buscar un libro antiguo en la biblioteca.


La tarea no parecía difícil, sin embargo varios estudiantes de la torre (incluida yo) estuvimos buscando el libro sin éxito durante dos días.

El primer día que comenzamos la búsqueda, estábamos todos muy ansiosos y con mucha intriga de saber el por qué había dejado el Maestro tales instrucciones.

Sin embargo, al pasar las horas, muchos se fueron apagando como velas:

- Si Lorenzo quería volverme loco, lo ha conseguido - Dijo uno de los voluntarios con tendencia a focalizar todos los acontecimientos en él.

Ese chico fue uno de los primeros en abandonar.

Mucho más tarde y después de varias decepciones y huidas, me encontré yo sola en la gran biblioteca.

No recuerdo el momento exacto en que todo se volvió oscuro, pero sí cuando comencé a sentir un miedo intenso.  

Dentro de mí, escuchaba los latidos de mi corazón, acelerados y rítmicos.

La luz cegadora de otras veces y un gran ruido, hicieron que perdiera el conocimiento.

Y entonces, las imágenes aparecieron ante mis ojos:

El anciano, caminaba a trompicones por un gélido desierto de hielo. Sus pies parecían pesarle mucho.

Observé, como a su lado, viajaba otra persona aún más mayor que Lorenzo.

Recuerdo haber sentido la necesidad de respirar profundamente, mientras en mi cabeza aparecían todas esas escenas sin sentido para mí.

Revoloteé en el suelo, creyendo que me caía por un largo precipicio y volví en mí.

El frío me calaba hasta los huesos. Estaba tan cansada, como si hubiera estado a miles de distancias de altitud... También me costaba respirar.

Fue cuando lo vi...

 
El libro que buscaba desde hacía largas e interminables horas, estaba en la mesa que tenía justo a mi lado...

Leí la portada: "El viaje". Debajo del título, un dibujo del anciano maestro caminando por montañas cubiertas de nieve, presidia el conjunto.   

Me quedé tranquila. 

Cogí el libro entre mis manos y se lo llevé a Yese.

Llevamos días detrás de leerlo, pero aún no hemos podido hacerlo.

Esta noche comenzaremos sin falta.

Hasta muy pronto.
 

 


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