16/1/13

"Las Dunas de Hielo"


El camino de Lorenzo se ha hecho de nieve.
Sus músculos aún tersos, parecían contar una historia olvidada o quizás, jamás contada.
Su viaje en la duna de hielo, se convirtió en parte de nuestras obsesiones durante días enteros.
No solo estábamos Yese y yo ante aquellos escritos... Jeno nos acompañó durante horas de locura compartida.
- Es una ardua tarea leer este libro - Dijo mi amigo sin pestañear - Parece como si cambiara cada noche y nos contara una historia diferente cada vez.
Jeno tenía razón...
Desde que comenzamos a leer "El Viaje", nuestro universo se vio cada vez más y más pequeño. Tan solo teníamos ojos para ese manuscrito, lleno de palabras bailarinas.
Cuando creíamos comprender el destino del viajero, una inusitada aventura, cambiaba el sentido de la historia, llegando a olvidar por completo lo vivido.
"En mitad del frío, aquella noche gélida y llena de espíritus burlones, una aparición, me hizo detenerme".
Lorenzo narraba la historia escrita, como si realmente estuviera mirándonos.
"Sé que el calor de la chimenea, que chisporrotea cerca de vosotros, no os hace sentir el viento helado en la cara, ni el olor a aire frío, que te entumece la nariz y te deja anestesiado...
Pero, aún así, el hallazgo de las figuras en el monte nevado, es uno de los acontecimientos, que jamás olvidaréis".
Yese, Jeno y yo, nos acercamos aún más si cabe, al calor del fuego:
"Una especie de habitantes de la torre, muy antiguos y con mucho que contar, construyeron lo que parece una de las representaciones de la vida y de la muerte, más exquisitas que nunca había visto".
Un dibujo a trazas, nos enseñó a mis amigos y a mí, las figuras a las que se refería el Maestro.
- No entiendo lo que dice - Señaló Jeno - Parece que lo que cuenta se remonta a años atrás en la historia, y sin embargo, apunta a posibles habitantes de la torre, como constructores de algo que escaparía de su comprensión y técnica.
Yese asintió.
- Y no solo eso - Dijo el joven sustituto de Lorenzo - Creo que quiere que recuperemos esos restos. Algo me dice, que en el lugar de las edificaciones, encontraremos mucho más que unas piedras dibujadas...
Seguimos inmersos en la lectura.
A veces respiramos hondo y nos acurrucamos cerca, para no sentir el frío de la montaña helada.
El libro aún no lo hemos terminado.
La aventura continua.

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