20/3/13

“El Mago de las Hierbas”


Cada cierto tiempo viene por la torre, un anciano descalzo, que dice tener más de cien años…
Trae tan solo sus ropas y una pequeña bolsa, en la que guarda hierbas sanadoras.
- Voy sin calzado para sentir la tierra – Dice cada vez que alguien le pregunta que si no tiene frío – Y nunca piso una hormiga… - Hace una pequeña pausa, para terminar su monólogo – A veces he llegado a elevarme y mis pies han andado unos centímetros más arriba del suelo.
Los que menos creen en la magia, lo miran con algo de desprecio. Lo tratan como un orate más, sin indagar en su vida más que lo necesario.
Otros, como yo, nos acercamos a él, sorprendidos y con ganas de aprender de sus largas experiencias…
- Hace unos años – Nos contaba esta mañana, a un grupo de estudiantes sentados a su alrededor, en mitad del patio – Bueno… - Respiró – Hace muchos años, que mataba animales para yo sobrevivir…
Lucas, siempre ha vivido solo. Igual que un ermitaño, ha ido yendo y viniendo y aprendiendo de la naturaleza. Ahora es un experto en hierbas y menjunjes naturales, que le aportan a él y a quien se los ofrece, una vitalidad y salud incomparables.
De hecho, Lucas dice que nació hace mucho tiempo, y sin embargo su aspecto es la de un hombre de mediana edad… Lo único que puede delatarlo es su forma de andar, de hablar y como arregla absolutamente todo lo que se estropea.
- Este lápiz aún sirve – Dice – Es pequeño, no se puede coger, pero puedo añadirle un palo para terminar de gastarlo por completo. No entiendo para que tirar nada…
Lorenzo y él, son muy buenos amigos. Lucas dice que cuidó del Maestro cuando era niño…
A mí eso me sigue pareciendo raro, ya que la apariencia de Lorenzo está ahora mismo igual que la de Lucas y aquel también tiene mucha edad...
- Lo cuidaba junto a su madre… Era una mujer excepcional para los tiempos que corrían…
Lucas suele contar anécdotas de la vida de Lorenzo, que casi nadie conocemos.
- Como sabéis, en algunas aldeas hace años, las mujeres no significaban nada… tan solo eran objetos a los que empujar cuando molestaban… ni hablaban ni reían ni lloraban ante los ojos de los hombres… hasta que ocurrió el cambio.
Lucas sabe contar muy bien la historia. Esa parte que narraba sobre la mujer, se parecía mucho a otro momento de los antepasados, en donde las diferencias se fomentaban incluso desde las torres de sabiduría…   
- Cuando ellas supieron que podían hacer cualquier cosa que se propusiesen, dejaron de tener miedo… Dijeron… Somos muchas, somos más y podemos ser iguales…
Lucas era una persona mayor, que evolucionaba en su forma de pensar, con los tiempos que vivía. Por eso, siempre se adaptaba a cualquier circunstancia y época.
- Creo que me queda mucho por vivir – Me ha dicho hace un rato – Y pienso que he de conocer muchas cosas nuevas de ti, Serena – Su mirada me resultó reconfortante – Eres alguien muy especial.
Esta tarde ha quedado en acompañarme para ver a la estudiante encerrada. Dice que va a hablar con ella y que está casi seguro, que saldrá de su reclusión en poco tiempo.
- ¡No te preocupes por ella, niña! – Ha exclamado con tono simpático – Todos nuestras experiencias nos llevan a dónde estamos y a ser quien somos… Ella está aprendiendo así mucho más que un estudiante que nunca ha conocido la soledad de sus pensamientos… Ya verás…
Con ese aire optimista y lleno de vitalidad, me he retirado a almorzar con Jota. Mi amiga, está cada vez más cansada y su embarazo se le va notando a pasos agigantados. Creo que la estancia de Lucas aquí en la torre, le va a venir muy bien.
Hasta luego.


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