29/5/13

“Comprendiendo El Pasado”


Como una sombra atrapada en un rincón, he estado toda la semana deseando regresar al bosque cercano a la torre.
Allí, la calma y el silencio son parte del paisaje…
Sin embargo, en esta realidad de Juan, a todas horas hay ruido y humos irrespirables.
Juan aún no ha aparecido…
- Le he vuelto a enviar otro correo – Me ha dicho esta mañana mi amigo Valentín – No sé por qué no lo lee… es posible que no tenga conexión…
Después de insistirle mucho, el cocinero me ha explicado lo que quiere decir cuando habla de bandeja, de correo o de conexión.
- En este presente no conocen la telepatía – Me contó mientras hacía el desayuno – Ni saben aplicarla ni nadie les ha enseñado las posibilidades de sus mentes…
Mi cara estaba completamente arrugada y no dejaba de mover la cabeza de un lado a otro…
- Pero Valentín – Le repliqué – No creo que puedan vivir sin haber desarrollado las habilidades mentales… Que son… ¿Cómo muebles?
El tono que utilicé para aquella pregunta, sonó despectivo sin yo quererlo.
Valentín, que llevaba un largo tiempo viviendo en aquella realidad, se sintió aludido.
- Serena – Me dijo muy despacio – Cuando las personas vivían en este pasado no tenían las herramientas que tenéis vosotros en la torre – Tomó aire – Ten en cuenta que las ocultaciones forman parte de sus vidas y que solo unos pocos se benefician de las cualidades positivas del conocimiento avanzado…
Me disculpé con mi amigo, pero seguía sin entender el por qué de aquellas afirmaciones.
- Amiga – Continuó el cocinero, ya tomando el zumo de frutas que había hecho – No pasa nada… Pero has de ser más precavida… Aquí no existe la igualdad que hay en ese lugar mágico que es la torre. Aquí – Tomó un sorbo de su vaso – Aunque seas una persona avanzada, tienes que luchar para conseguir desarrollarte… De hecho, los menos capacitados suelen ser los que manejan a los demás…
Volví a arrugar el entrecejo, pero esta vez agaché la cabeza y respiré hondo.
- Lo entiendo – Dije en susurros – No puedo comprenderlo, pero respeto esta realidad como si fuera la mía… Por cierto – Cambié de tema - ¿Cuándo crees que vendrá Juan?
El cocinero tenía prisa y dejó la conversación inacabada.
- Tengo que ir a comprar víveres para el restaurante… Mi trabajo es a tiempo completo.
Con la voz cansada, Valentín cogió las llaves de su moto y se despidió hasta el mediodía:
- No salgas sin mí – Me volvió a repetir mi amigo – Puedes perderte… Este presente es muy grande y lleno de peligros.
Me he vuelto a quedar sola en este pequeño habitáculo.
Ojalá Juan venga pronto, porque si no, haré algo para ir a buscarlo…
Os seguiré contando.
Hasta luego.


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