5/6/13

"La Historia de Valentín"

- Puede que pienses que me esfumé como una pelusa – Me dijo el cocinero sentado en el sillón – Pero nunca desaparecí.
Desde que mi amigo estuvo encerrado en la torre, no habíamos hablado.
- Te envié a este presente tecnológico – Dijo – A través de uno de tus sueños, porque quería que comprendieras el mundo real…
A pesar de que creo conocer bastante bien a mi amigo, puedo deciros que no sabía a qué se refería con todas aquellas palabras amontonadas que me exhibía.
- Nunca me fié lo suficiente de Lorenzo – Me advirtió, mientras se tocaba la cara con una de sus manos – Es un hombre lleno de intrigas…
Yo estaba lo suficientemente cansada, como para no prestarle mucha atención.
- Sé que llevamos días esperando a Juan – Señaló con el tono más elevado de lo normal – Pero es que creo que no tiene conexión…
Su voz fuerte me despertó por completo.
- Han sido días muy cansados para mí – Le dije a mi amigo – Y no sé ni cómo estás tú aquí ni por qué estoy yo…
Tenía la cabeza embotada de tanta información de ese presente.
- He viajado en el tiempo y en el espacio durante… - Hizo una pausa – Se puede decir que durante siglos…
Valentín respiró profundamente y tomó un sorbo de una bebida amarilla con espuma.
- Esto – Dijo señalando su jarra – Es una de las mejores cosas que he encontrado en esta realidad… - Volvió a beber – La comida y la bebida están muy ricas…
Después de toser un buen rato, el cocinero respiró de nuevo profundamente.
- Serena – Valentín parecía preocupado – Esta realidad y los viajes en el tiempo, me están afectando a mi salud…
Sobrecogida, me acerqué a él y le toqué la cabeza.
- Creo que estos humos me están asfixiando y sé que no puedo regresar contigo a la torre… Allí ya no está mi sitio – Suspiró – Bueno… Nunca lo ha estado.
- Lorenzo te aceptará – Le dije intentándolo animar – Es un hombre sabio aunque tú no creas en él.
El cocinero movió la cabeza muy despacio.
- Serena… - Comenzó – No has sabido entender el problema de los lideres y de los maestros poderosos – Me dijo – Nada ni nadie en este mundo es más que nadie. Ni siquiera un maestro alabado por todos.
- Eso lo sé – Le dije a Valentín – Incluso Lorenzo lo dice ¿Dónde está el problema?
Mi amigo parecía realmente enfermo.
- No hay ningún problema – Señaló – Pero has de ser consciente de las limitaciones que todos tenemos. Sé que tú eres especial y que nunca dejarás que el poder o la idealización de un estatus, te sumerjan en la irrealidad del poderoso… Pero…
Valentín estaba casi ronco y sin resuello.  
- No te preocupes – Le dije – Estoy convencida de que, las personas de la torre, no buscan lucrarse de modo individual. Creo que todos y todas pensamos en el bien común y no abusamos del que menos tiene… Tú lo sabes.
El cocinero asintió.
- En algún momento – Dijo muy lentamente – Tendré que irme de nuevo – Abrí los ojos con sorpresa – Desapareceré sin yo quererlo... Como cuando estaba en la celda.
Recordé aquellos días en la torre y deseé que hubieran sido invención mía.
Ciertamente Lorenzo estaba muy severo entonces y no comprendía nada.
Ahora que lo rememoro, puedo descifrar algo oculto en su forma de actuar.
No sé lo que es…
No todavía…
Pero lo averiguaré…
Intentaré comunicarme por sueños telepáticos esta noche con Jeno o Jota… Ellos sabrán escucharme.
Hasta pronto.


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