12/6/13

“Visita Relámpago”

- Ha ocurrido todo mientras estabas dormida – La voz potente de mi amigo cocinero, retumbó en toda la habitación – Llegó con mucha prisa y con una ropa muy rara… - Tragó saliva – Dijo que se tenía que ir rápido…
Despegué mis ojos de mi cara, marcada por el sueño y me dispuse a gritar el por qué de aquello.
Por qué, si yo quería ver a Juan más que nadie…
- Lo sé Serena – Continuó hablando Valentín sin darme opción a decir nada – Sé lo que estás pensando y Juan sintió mucho no haberte dicho nada… Pero…
Ruidos de sirenas y bullicio, se instalaron en el pequeño piso, sin previo aviso.
- Deben de ser los bomberos – Me informó mi amigo – Una de las mansiones de la zona, se está quemando… Parece que hay revueltas desde anoche.
Comprendí aquel comentario de Valentín, ya que estoy muy informada de lo que pasa en esta época con sus habitantes más poderosos…
Al final, como si aldeanos de mi ciudadela se tratara, tenían que explotar por algún lado… Lo malo era la violencia física que se estaba ejerciendo para defenderse.
- La violencia social se lleva practicando desde hace años – Me dijo mi amigo, mientras cerraba la ventana por donde entraba el estruendo – Las gentes de esta realidad no pueden vivir ni desarrollarse… Es una locura.
Asentí y volví a mi desilusión de no haber visto a Juan.
- ¿Era necesario que se fuera tan pronto? – Pregunté con la boca pastosa – Quería ver a Juan.
Valentín se acercó a donde estaba y me dio una caja.
- Toma – Dijo – Esto me lo ha dado Juan para ti… Dice que…
El timbre sonó insistentemente, haciendo que el cocinero no pudiera continuar hablando.
- ¿Qué pasa ahora? – Gritó enfurecido – Como sea el dueño del restaurante otra vez…
Valentín llevaba trabajando meses en el bar de debajo del piso. En un principio pensó que había tenido mucha suerte por encontrarlo, hasta que se dio cuenta que estaba más tiempo en aquel lugar que en cualquier otro sitio.
- ¿Si? – Valentín respondió al aparato de al lado de la puerta, con desgana – No – Se le escuchó decir – No puedo. Hoy es mi día libre – Su voz sonó apagada – Ya… Entiendo – Suspiró – Estoy ahí en cinco minutos.
- ¿Qué pasa? – Pregunté asombrada - No te irás hoy también a cocinar, ¿no? Íbamos a salir…
- Déjalo Serena – Mí amigo entró en el cuarto de baño – Hoy no es un buen día… Ya hablamos esta noche.
Aún no puedo creerme que siga aquí sola y sin hacer prácticamente nada.
Bueno sí…
He intentando abrir la caja que me ha dejado Juan, pero no puedo… Tendré que esperar a Valentín.
Ah. Y veo el artilugio de las imágenes reales y estoy aprendiendo a utilizar otro aparato casi mágico… Se llama ordenador… Gracias a él me enteró de todo lo que pasa en este presente.
Ojalá estuvieran aquí mis amigos de la torre… No se lo creerían…
Voy a seguir investigando.
Hasta luego.

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