3/7/13

“La Realidad se Difumina”

Desperté en aquella extraña habitación, rodeada de personas que no conocía.
Mi cuerpo no me respondía, a pesar de mis muchos intentos por moverlo.
Nada de lo que estaba pasando, tenía sentido para mí.
Muchas horas de mi vida, las pasé tumbada… Meditando y pensando en miles de temas… Investigando mundos invisibles.
Esta mañana recordé lo que hacía con tan solo ocho años…
Por las noches, me encerraba temprano en mi cuarto, y con una vela encendida, hablaba al aire.
Pedía que la llama de la vela creciera o se apaciguara, en función de mis deseos…
Siempre me obedecía.
Creo que fue la primera vez que descubrí el poder de mi mente.
- Llevas tanto tiempo en silencio – Escuché decir.
La voz era familiar, pero no conseguía poner cara al dueño de esas palabras.
- Quizás si seguimos hablando con ella…
La siguiente persona que habló me inundó de sentimientos y mi cuerpo comenzó a temblar.
- Parece que está reaccionando…
El silencio inundó de nuevo la habitación. El silencio que tanto había comprendido desde pequeña… La quietud y la calma de alguien que no sabe si respira.
- ¿Estás ahí, cariño? – Mi amiga Jota estaba a mi lado, sin duda… Pero yo seguía sin reconocer las voces.
- Un mundo de fantasía y de irrealidades… - La tos característica de Valentín, me hizo pensar que estaba también en la sala.
- Nunca nos dejes – Aquella voz tampoco era de nadie que conociera…
Como si nunca hubiera existido, sentí como mis pensamientos comenzaban a tomar forma.
- Estoy en una cama de hospital – Me dije – Estoy aquí desde hace mucho tiempo… De eso me acuerdo…
Intenté mover mi mano y no pude…
Sin embargo, mis ojos lloraron…
- Tiene lágrimas – Gritó alguien en la habitación – Está despierta.
Claro que estaba despierta. Llevaba mucho rato así. Escuchando como hablaban de mí misma, como si no estuviera presente.
- ¿Puede ser que nos esté escuchando? – Alguien dijo el nombre de Jota en voz muy alta.
- Sí… - Contestó la supuesta Jota – Ojalá despierte antes de que nazcan mis bebés.
Era mi amiga la que hablaba. Eso estaba claro… Pero… ¿Por qué no podía reconocer ni una sola de las voces?
La realidad se ha vuelto extraña.
¿Cuánto tiempo llevaré en esta situación? ¿Seguiré en el pasado de Juan?
Ojalá escuchara en mis pensamientos a mi querido Jeno.  
Sigo con sueño… Mucho sueño… Me parece que alguien no quiere que despierte…
Y no soy yo.
Hasta pronto.



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