17/7/13

“Sin Sintonía”

Los derroches energéticos, han dado paso a un lugar lleno de silencio.
Creo que fue al despertar en aquella cama de hospital, cuando me di cuenta de lo perdida que he estado.
Las caras de mis amigos han dejado de ser las mismas.
Todo es nuevo en esta realidad.

Algunos de me dicen que he viajado en el tiempo a través de mi mente.
- Has estado más muerta que viva durante varios años – Me ha dicho mi querida amiga Jota, ahora mucho menos enérgica que la Jota de la torre – Tenía tantas ganas de que despertaras para que estuvieras cuando nazcan mis bebés – Ha concluido mientras se acariciaba la barriga.
Dicen que la torre nunca existió. Que está en mi cabeza.
- ¿Viajes en el tiempo y el espacio? ¿Telepatía? – La incredulidad de todos me hace sentir incómoda.
- No. Nadie que conozcamos se llama Lorenzo. Ni tampoco sabemos de nadie que haya vivido en una posada durante su infancia.
Mis palabras salen con hilos de voz, así que apenas puedo comunicarme.
Si me escucharan, si pudieran leer mis pensamientos, sabrían que estoy gritando:
- Soy yo la que vivió en la posada. Es mi vida la que decís que nunca ha existido.
Pero no… En esta pequeña realidad, nadie escucha a nadie… Y tampoco han desarrollado sus mentes…
- Serena – Me ha gritado el Valentín de este lugar, mientras entraba por la puerta cargado de globos de colores y ramos de flores – Tienes que volver a ser quien eras, pequeña. Te he traído unos regalos.
El porqué se fueron cuando más los necesitaba, aún no lo sé.
Tan solo he podido escuchar a mi primo decir, a mi vecino de habitación (como si yo no estuviera en ella):
- Ha estado en coma varios años – Poco a poco su voz se iba difuminando – Al final dejamos de venir todos los días… Y de hablarle… - Tomó aire – Aunque nunca se pierde del todo la esperanza… Teníamos nuestras obligaciones…
¿Ha sido un sueño? ¿Eso quieren que crea?
La realidad de Juan me absorbió por completo.
Parece que vivo aquí desde hace décadas.
Soy la que fui y sin embargo nada queda de lo que soy.
Mis amigos y familiares, dicen que nunca viví en una posada. Y mucho menos en una torre mágica, llena de sabiduría y conocimientos avanzados.
Apenas hablo.
Apenas observo.
Creo que las personas que me rodean están muertas.
¿O soy yo la que aún no respira?
Todo es muy extraño.
Hasta luego.



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