4/9/13

“Seres Extraños”

- Una y otra vez se repetían los acontecimientos… Cada mañana era la misma mañana…

Así me contaba Jeno como la torre, había dejado de tener cabida en el tiempo y el espacio.

- Cuándo creíamos que nada podía ser peor, una tromba de seres grises, aterrizó en el patio central, diciendo que no éramos los elegidos.

Cuando escuché aquello la primera vez, pensé que mi querido amigo se había vuelto igual de orate que yo cuando estaba en la realidad pasada.

- Seres grises, altos y muy belicosos – Dijo Lorenzo, afirmando las palabras del joven maestro – Por eso muchos de los habitantes de la torre, que aún no se habían ido de aquí, cogieron las pocas cosas que les quedaban, y huyeron despavoridos.

Yo siempre había leído en los legajos de la gran biblioteca, que antiguamente, algunas personas de lugares supuestamente poco avanzados, habían conocido a seres de otros mundos, seres que solo los querían para hacer experimentos.

Aquellas hipótesis nunca fueron demostradas. Por lo menos, no en mi realidad.

Pero, allí estaban dos de las personas en las que más confiaba, mirándome a los ojos y contándome con detalle, sus encuentros con seres extraños.

- En el momento que decidimos desaparecer, uno de ellos, nos acompañó a la sala blanca del primer piso.

Jeno interrumpió al Maestro, para continuar él con la narración:

- Dijo que nos comprendía y que él no era como el resto de sus congéneres… Que deseaba ayudarnos.

Mis ojos estaban cada vez más abiertos… Y los de la Jota del pasado, más aún.

- Pero dejad de decir tonterías – Expresó sin remordimientos – Sois una panda de locos… Quién me mandaría a mí ser tan curiosa y seguiros…

Aquello que dijo mi supuesta amiga, lo pensábamos todos los presentes (que seguíamos siendo Lorenzo, Jeno y yo). Muchas veces en el día, nos recordaba el porqué no nos gustaba esa Jota de la realidad que me tuvo secuestrada.

- Chalados – Decía con desprecio – Me gustaría que el doctor del hospital os viera ahora…

Susurraba todo el rato, con un chascarrillo a todas horas, entre los dientes:

- Cuando vuelva lo contaré y llevaré pruebas de lo locos que estáis…

Sin la torre y viviendo en un desolado descampado, los nervios estaban a flor de piel.

- La luz brillante desapareció y nos dejó en la más completa oscuridad – Gritaba mi mejor amiga de la otra realidad – Si por lo menos hubieran tenido la decencia los supuestos seres grises, de darnos algo de comer…

Aquella inmensa luz que nos recibió el primer día, nos dejó solos a las pocas horas.

Creo que Lorenzo pudo contactar de nuevo con los seres extraños, pero cuando regresó de su aparente encuentro, no nos dijo nada.

- Era un relámpago – Dijo sin pestañear – Nada de lo que tener miedo.

Jota se carcajeó y disfrutó por varias horas de llevar la razón.

- La calma que precede a la tormenta – Cantaba cada pocos minutos – Os lo dije… Os lo dije…

Aún estamos esperando que una chispa de vida regrese a donde estamos. Sin la torre, sin la gran luz y sin nuestros amigos, no creo que podamos sobrevivir mucho tiempo aquí sin movernos.

Hasta luego.
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