18/9/13

“Sueño Compartido”

Esta noche he tenido un sueño muy real.
Estaba en una gran habitación, rodeada de camas  muy bajas y de personas en ellas durmiendo.
Me he despertado dentro del sueño, porque una gran luz blanca (muy blanca), ha entrado por el balcón que había al fondo del cuarto.
Entonces me he levantado y al acercarme a mirar, me he sentido paralizada. Un ser alto, con la cara triangular y de color grisáceo me miraba desde el otro lado.
Al principio he tenido miedo, pero poco a poco se me ha ido pasando.
Lo siguiente que recuerdo es que, a pesar de estar la puerta del balcón cerrada, el ser se sentaba a los pies de mi cama, donde ya estaba yo desde no sé cuánto tiempo.
Al despertar he mirado a todas partes, sintiendo aún que estaba en mi sueño, hasta que he visto la figura del anciano Lorenzo, que preparaba el desayuno.
- No has dejado de gritar y de hablar en toda la noche – Me ha dicho el Maestro - ¿Has tenido pesadillas?
Le he explicado mi sueño real y su cara de tranquilidad se ha ido tornando en preocupación.
- No se lo cuentes a nadie más – Me ha dicho – Jota no se puede enterar de tal experiencia.
Hablando en voz muy baja, me ha dicho que lo que me ha pasado, es posible que no haya sido un sueño.
- Cuando fui a donde estaba la torre – Ha comenzado a decirme – Tuve una especie de desvanecimiento. No recordaba nada de lo que me había pasado, hasta hace un par de noches, que soñé lo mismo que tú has soñado hoy.
Convencida de que la casualidad no existe, me di cuenta de lo extraño de aquel fenómeno.
- A Jeno tampoco hay que decirle nada – Ha puntualizado – Ya que Jota tiene oídos en todas partes.
He asentido pero no me he quedado conforme.
Deseo contarle a mi amigo mi sueño lúcido. Necesito compartirlo con él y saber su opinión.
Hemos pasado por muchas aventuras juntos y sé que barajaría todas las hipótesis acerca de mis recuerdos de la noche.
- Hay que analizar el por qué tú y el maestro habéis tenido el mismo sueño – Me diría – Y si es por algo que comisteis o por algún motivo más extraño.
Sin embargo, estoy haciéndole caso al anciano… Por lo menos hasta que consiga despistar a mi supuesta amiga.
Jota sigue apuntándonos con aquel artilugio y a veces, se va sola al descampado cercano, en el lugar donde estaba el patio de la torre.
No sé cuándo podremos irnos de aquí. Espero que pronto, ya que la Jota de verdad me preocupa. No sabemos donde están ni mi primo, ni ella ni todas las personas que habitaban la torre antes de desaparecer.
Seguiré investigando el sueño.
Hasta luego.



votar

No hay comentarios:

Publicar un comentario