16/10/13

“El Sueño de la Torre”


Jota llamó a mi puerta esta mañana:

- Amiga – Me dijo con tono silencioso - ¿Estás bien? Te traigo algo de fruta.

Aún sin plena consciencia de mí alrededor, asentí y dije un disimulado “”.

- Todos en la torre estamos muy preocupados por tu salud – Continuó – Desde que comenzaste a decir que veías luces brillantes y blancas por todas partes, no has sido la misma.

- He vivido muchas vidas – Dije casi sin voz – Y en muchos lugares a la vez. Creo que yo, ya no soy yo…

La titiritera se acercó precavidamente hacía mi cama.

- Me parece que Lorenzo ha pedido que vayas a verlo, en cuanto te encuentres con fuerza… No sé que ha dicho de una realidad oscura y paralela…

¿Podía ser verdad lo que decía mi querida amiga?

Mis vellos se erizaron y una parte de mi mente, me empujó a ir a buscar al anciano.

- Ahora está en la montaña – Señaló Jota – Con tu primo. Creo que han ido a recoger unos mapas o unas cartas antiguas enterradas en un agujero de la cueva…

Aquella historia me era familiar. Yo también había estado en aquella cueva.

- Los animales del bosque – Siguió hablando de modo jovial – Están estos días algo asustados… - Guardó silencio – Es como si presintieran algo malo.

Claro”, pensé en voz alta, “Los seres extraños nos observan y seguramente vendrán a llevarse la torre y nuestras vidas”…

- ¡Serena! – Exclamó Jota – Es a esto a lo que me refiero… No sabes cuando hablas para ti o cuando dices cosas sin sentido… Ni existen las luces, ni los seres de los que hablas… Nunca has visto nada de lo que dices…

Acurrucada aún en mi cama, me sentí de nuevo acorralada.

Aquella Jota que nos mantuvo secuestrados, amiga de los seres de la luz, fue real. Tan real, como que recuerdo a mis ancianos padres.

- Si eres capaz de mantener la compostura, podrás salir de tu habitación muy pronto – Me intentó animar mi amiga – Pero recuerda… - Me advirtió – No actúes como una loca… en la torre tienes ya demasiados detractores…

Ella misma”, pensé de nuevo, “Si fuera por mi supuesta amiga, seguiría aquí encerrada años”.

Parece que esta vez no dije a viva voz mis pensamientos y Jota decidió irse de mi lado, sin decir nada más.

- Volveré mañana – Cerró la puerta de un golpe seco y escuché como echaba las llaves – No te preocupes – Dijo desde el otro lado – Aquí estás segura.

No sé si lo que dice es cierto, pero yo sigo sintiéndome como un animal abandonado y herido.

La desaparición de la torre fue real. Lo recuerdo bien. Sé que esos recuerdos no me los he inventado.

Lorenzo quiere hablar conmigo…

Volveré a mis sueños, a ver si encuentro las respuestas a mis preguntas.

Hasta muy pronto.

 
votar

No hay comentarios:

Publicar un comentario