23/10/13

“Volver a Nacer”

En una de las paredes de mi habitación, ha aparecido un agujero.
Al principio de la semana, el agujero era minúsculo. Apenas me di cuenta de él.
Pero, conforme han avanzados los días, el agujero ha comenzado a expandirse de tal forma, que mis miedos han aflorado a la superficie.
Debajo de mi cuerpo agazapado, hay una Serena viva y con ganas de oler el fresco aroma del bosque. Salir de mi cuarto, no ha sido fácil… Pero he conseguido evadirme.
Con mucho sigilo, he entrado en el agujero oscuro que inunda la sala donde duermo.
Detrás de la pared, todo es diferente. Aquí, no hay humedad ni situaciones que escapan de mi control….
Aquí, todo es paz y silencio.
Pienso que he estado acostumbrada a tener la vida de otros. Por eso, siento que este agujero es parte de mí… Se parece a mis sensaciones pasadas de encierro y locura.
En cierto modo, sé que no estoy orate… Sin embargo, y a pesar de todo, el hecho de haber vuelto a soñar con los seres extraños, me ha distorsionado si cabe, un poco más.
La otra madrugada, cuando abrí los ojos en sueños, una mano alargada y grisácea, atravesaba el agujero en el que ahora me encuentro.
El ser extraño, movió uno de sus dedos, animándome a acercarme a la pared.
Sin muchas ganas, pero sí con curiosidad, llegué hasta allí.
Cogí la mano gélida del ser y me atrajo a su mundo.
Un lugar lleno de silencios y calma. Allí, no había sitio para los recuerdos ni para los pensamientos.
Todo flotaba en un ambiente sosegado.
Sin mediar palabra, aquel curioso personaje, tocó el centro de mi frente.
Fue entonces, cuando me perdí.
Dejé atrás todas las vidas que había creído vivir, y me embarqué en el viaje del tiempo.
Sin saber por dónde estaba, mi respiración se hizo cada vez más lenta.
En un instante pensé que moría…
Sin embargo, lejos de estar muerta, me encontraba más viva que nunca.
Mis párpados comenzaron a moverse rápidamente y dentro del sueño lúcido, encontré al maestro Lorenzo.
Éste, lleno de bondad, me acurrucó en sus brazos:
- No has de temer nada – Me acarició el pelo – Las luces están aquí desde siempre, y nunca han querido acaparar el presente. Tú has visto la verdad... Y has presentido la continuación de la aventura…
Los silencios que el anciano intercalaba entre oración y oración, hacían que sus palabras sonaran mucho más serias y planas.
- Nunca dejes de soñar ni de creer en este otro lado – Lorenzo, apretó mi mano con fuerza y fue cuando desperté en la realidad, al percatarme de que esa mano era fría y sin vida.
Cuando abrí los ojos por completo, observé con sorpresa, que esas manos tan heladas, pertenecían a mi querido amigo Jeno.
Su compañía me hace bien. Y curiosamente, sus dedos largos y fríos, se asemejan mucho a los de los seres extraños.
Una vez comprendí que no estaba viva…
Hoy sé que he vuelto a nacer…
Besos para todos.



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