30/1/13

"Regresión"

"Vive como si el tiempo no existiera, porque el tiempo no existe".
Aquellas palabras resonaban en mi cabeza y yo no podía hacer nada por evitarlas...
"Recuerda como eras antes de ser anciana... Eres la misma persona que ayer, y así seguirá siendo".
Creo que el discurso casi audible de mi mente, me hacía sentir cada vez más pequeña...
Hasta que llegué al momento de mi nacimiento.
No había sido hacía tanto tiempo y sin embargo, las hojas caídas de los árboles, habían sido muchas...
Me vi en el vientre de mi madre, que yacía en la cama de una sala llena de aparatos tecnológicos.
No podía imaginar que aquella persona era yo, hasta que no escuché mi nombre, pronunciado por una de las cuidadoras:
- Serena tiene que tener muchas ganas de verte - Le dijo a mi madre - Llevas varios días de retraso y es probable que te adelanten el parto en poco tiempo...
Recapacité en aquella conversación. Aquí, en la realidad que siempre he conocido, las parturientas, se dejaban llevar por los acontecimientos de su reloj biológico... Nadie manipulaba para que los bebés nacieran antes... Y todas las madres, vivían aquella aventura en sus hogares.
- Menos mal que nos dimos cuenta a tiempo - Continué escuchando desde la comodidad del vientre - Si no llegamos a detectar que el corazón de Serena se había parado, no habría continuado la gestación... Y ahora ella no existiría...
Cada vez entendía menos la situación.
Yo nunca vi lugares tan asépticos y llenos de máquinas. Mi mundo siempre estuvo más cerca de la naturaleza... Siempre había vivido en un presente distinto a aquel que observaba.
- ¿Ella es consciente de lo que está pasando? - Preguntó una chica que permanecía al lado de la cama, cogiendo la mano de mi madre.
- Sí... Se da cuenta de todo lo que ocurre - La cuidadora acarició la cara de la mujer que permanecía en la cama con los ojos cerrados - Y seguramente su bebé también.
Entonces me di cuenta de que mi madre no podía despertar, aunque lo deseaba.
Cada sonido que había en la gran sala, hacían reaccionar a mi madre y tambaleaban sus recuerdos.
Los míos cayeron en un agujero profundo, cuando alguien cerca de mí, chasqueó los dedos.
- Y tres... - Josué estaba de pie al otro lado de la habitación - Vuelve al presente despacio, Serena - Me recomendó - Llevas mucho tiempo sumergida en otro tiempo.
Intenté abrir los ojos muy lentamente, y sentí haberlo hecho.
Al otro lado, estaba mi primo con cara relajada:
- Has estado en una burbuja y ahora tienes que salir de ella, muy despacio...
El canto de los pájaros, me hicieron saber que estaba amaneciendo y me recordaron que llevaba toda la noche, teniendo sueños lúcidos.
- No han sido sueños - Me dijo el joven maestro - Has tenido una regresión guiada.
No dije nada.
- Necesitaba saber porque aún no has dejado de ser anciana, a pesar de que Yese y Jeno, vuelven a ser jóvenes... - Josué se acercó y se sentó en mi cama - Hay algo que necesitas recordar, algo que el Maestro Lorenzo sabía que harías si te adentrabas en tu interior.
Tenía la boca seca y muchas ganas de ir al servicio, pero mi cuerpo estaba tan sumamente inmóvil, que no pude hablarle a mi primo.
Lo intenté con la telepatía:
"No puedo moverme. No sé si estoy viva o muerta".
Josué me agarró de la mano y sonrió.
- Estás viva prima - Apretó la mano con fuerza - Más viva que nunca. Aunque pareces dormida y llevas días en una especie de sueño silencioso... Estás con nosotros.
Dispuesta a despertar y a seguir conociendo esas regresiones, moví un poco los dedos de mi mano:
- Muy bien Serena - Me dijo Josué - Ahora descansa. Duerme toda la mañana... volveré con Jota a la hora del almuerzo.
Mi cuidador se fue y aquí sigo.
Tumbada en la cama, inmóvil, con miles de pensamientos y llena de vida a pesar de mí profundo letargo...
Continuaré soñando.
Hasta pronto.



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23/1/13

"El Tiempo No Existe"


Somos ancianos.
Los hallazgos del libro, nos dejaron absortos durante días enteros.
Cuando abrimos los ojos a la realidad, nos observamos los unos a los otros...
Jeno volvía a ser viejo, como en aquel pasado que compartimos.
Yese era muy delgado y lleno de arrugas.
En cuanto a mí, mi cabello era igual de largo, pero se había vuelto cano y mis andares eran lentos y sin brío.
Apenas podíamos articular palabra.
Yese lo hizo, haciendo un ruido gutural antes de hablar:
- ¿Sois vosotros chicos? - Preguntó parsimoniosamente.
Jeno y yo, al escuchar la voz temblorosa de Yese, dimos un respingo.
- Yo soy quién era... - Dije - Sigo siendo Serena... ¿Y vosotros?
Mis amigos asintieron con la cabeza.
- Cuando decidimos leer el viaje que Lorenzo nos tenía preparado - Hice una pausa para tomar aire - No podía imaginar que pasaría tanto tiempo...
- No ha pasado tanto tiempo - Mi primo Josué estaba al otro lado de la puerta, igual de joven que antes - Estáis en este presente pero creo que no sois vosotros...
Me quedé obnubilada.
Yo era yo.
Así me sentía y así creía ser... Sin embargo, mi cuerpo había tenido el capricho de ser otro y de hacerse viejo... Yo era yo y tenía que gritarlo...
Sin embargo, en vez de un grito, lo que salió de mi boca, fueron susurros sin sentido.
- No te oigo prima - Dijo el aún joven maestro - No sé lo que ha pasado con vosotros en esta realidad... Me tenéis que ayudar a buscarlos.
Jeno movió los labios de un lado a otro, e hizo gesto de masticar, aún sin tener comida entre los dientes:
- No te creas nada de lo que ves - Dijo mi amigo - Yo sigo siendo el mismo.
Por más que repetíamos aquello, nadie en la torre, nos creía.
- Como Yese no está para sustituir a Lorenzo - Nos informó la maestra de telepatía - Hemos llegado a un acuerdo y cada semana, seremos uno de nosotros quien dirija este lugar.
Asombrada y confusa, me acompañaron a mi habitación.
- No te preocupes - Me dijo Jeno - Saldremos de esta... Es cuestión de tiempo que se den cuenta de que somos nosotros.
Pero eso no pasó, hasta después de casi cuatro días.
Los sueños que tuvimos esas noches, fueron terroríficos...
Los tres compartimos ensoñaciones.
Nos vimos en la nieve, al lado del Maestro Lorenzo y muy cerca de aquellos restos mágicos.
Unas sombras con caras desfiguradas, nos persiguieron durante todos los días, que pasamos en aquel lugar.
"Los antepasados son amenazadores", escuché decir en mi cabeza a Yese, "si no fuera por ellos, no estaríamos tan cansados".
El viento huracanado, nos movía sin nosotros quererlo.
- Soy quien era - Grité mientras salía de mi pesadilla - El tiempo no existe.
Jota estaba a mi lado, como tantas otras veces, con un plato de sopa recién hecha.
- Está bien amiga - Me dijo - Ya sabemos que sois vosotros - Me confirmó - Algo os ha pasado dentro de aquel libro de Lorenzo...
Quise hablar en voz alta, pero mi cuerpo me lo impidió:
- No te esfuerces Serena... - Jota acarició mi largo cabello gris - Habéis estado en otro tiempo y en otro lugar durante días y vuestros cuerpos han notado los estragos de las horas...
Mi amiga respiró aliviada:
- Josué dice que no os pasa nada, que no cure unos días de descanso... Necesitamos saber que habéis encontrado... La torre lo necesita... - Jota se tocó la barriga - Os necesitamos.
Con aquellas palabras, me quedé de nuevo dormida y en sueños continuo...
Mi cuerpo anciano, es el mismo que hace unas semanas, aunque más cansado...
Yo soy la que era...
Y creo que seguiré siendo así hasta que comprendamos el mensaje del Maestro.
Hasta luego.



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16/1/13

"Las Dunas de Hielo"


El camino de Lorenzo se ha hecho de nieve.
Sus músculos aún tersos, parecían contar una historia olvidada o quizás, jamás contada.
Su viaje en la duna de hielo, se convirtió en parte de nuestras obsesiones durante días enteros.
No solo estábamos Yese y yo ante aquellos escritos... Jeno nos acompañó durante horas de locura compartida.
- Es una ardua tarea leer este libro - Dijo mi amigo sin pestañear - Parece como si cambiara cada noche y nos contara una historia diferente cada vez.
Jeno tenía razón...
Desde que comenzamos a leer "El Viaje", nuestro universo se vio cada vez más y más pequeño. Tan solo teníamos ojos para ese manuscrito, lleno de palabras bailarinas.
Cuando creíamos comprender el destino del viajero, una inusitada aventura, cambiaba el sentido de la historia, llegando a olvidar por completo lo vivido.
"En mitad del frío, aquella noche gélida y llena de espíritus burlones, una aparición, me hizo detenerme".
Lorenzo narraba la historia escrita, como si realmente estuviera mirándonos.
"Sé que el calor de la chimenea, que chisporrotea cerca de vosotros, no os hace sentir el viento helado en la cara, ni el olor a aire frío, que te entumece la nariz y te deja anestesiado...
Pero, aún así, el hallazgo de las figuras en el monte nevado, es uno de los acontecimientos, que jamás olvidaréis".
Yese, Jeno y yo, nos acercamos aún más si cabe, al calor del fuego:
"Una especie de habitantes de la torre, muy antiguos y con mucho que contar, construyeron lo que parece una de las representaciones de la vida y de la muerte, más exquisitas que nunca había visto".
Un dibujo a trazas, nos enseñó a mis amigos y a mí, las figuras a las que se refería el Maestro.
- No entiendo lo que dice - Señaló Jeno - Parece que lo que cuenta se remonta a años atrás en la historia, y sin embargo, apunta a posibles habitantes de la torre, como constructores de algo que escaparía de su comprensión y técnica.
Yese asintió.
- Y no solo eso - Dijo el joven sustituto de Lorenzo - Creo que quiere que recuperemos esos restos. Algo me dice, que en el lugar de las edificaciones, encontraremos mucho más que unas piedras dibujadas...
Seguimos inmersos en la lectura.
A veces respiramos hondo y nos acurrucamos cerca, para no sentir el frío de la montaña helada.
El libro aún no lo hemos terminado.
La aventura continua.

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9/1/13

"El Viaje de Lorenzo"




El anciano Maestro se fue sin decir nada a nadie. Tan solo dejó una nota en su habitación, con instrucciones para buscar un libro antiguo en la biblioteca.


La tarea no parecía difícil, sin embargo varios estudiantes de la torre (incluida yo) estuvimos buscando el libro sin éxito durante dos días.

El primer día que comenzamos la búsqueda, estábamos todos muy ansiosos y con mucha intriga de saber el por qué había dejado el Maestro tales instrucciones.

Sin embargo, al pasar las horas, muchos se fueron apagando como velas:

- Si Lorenzo quería volverme loco, lo ha conseguido - Dijo uno de los voluntarios con tendencia a focalizar todos los acontecimientos en él.

Ese chico fue uno de los primeros en abandonar.

Mucho más tarde y después de varias decepciones y huidas, me encontré yo sola en la gran biblioteca.

No recuerdo el momento exacto en que todo se volvió oscuro, pero sí cuando comencé a sentir un miedo intenso.  

Dentro de mí, escuchaba los latidos de mi corazón, acelerados y rítmicos.

La luz cegadora de otras veces y un gran ruido, hicieron que perdiera el conocimiento.

Y entonces, las imágenes aparecieron ante mis ojos:

El anciano, caminaba a trompicones por un gélido desierto de hielo. Sus pies parecían pesarle mucho.

Observé, como a su lado, viajaba otra persona aún más mayor que Lorenzo.

Recuerdo haber sentido la necesidad de respirar profundamente, mientras en mi cabeza aparecían todas esas escenas sin sentido para mí.

Revoloteé en el suelo, creyendo que me caía por un largo precipicio y volví en mí.

El frío me calaba hasta los huesos. Estaba tan cansada, como si hubiera estado a miles de distancias de altitud... También me costaba respirar.

Fue cuando lo vi...

 
El libro que buscaba desde hacía largas e interminables horas, estaba en la mesa que tenía justo a mi lado...

Leí la portada: "El viaje". Debajo del título, un dibujo del anciano maestro caminando por montañas cubiertas de nieve, presidia el conjunto.   

Me quedé tranquila. 

Cogí el libro entre mis manos y se lo llevé a Yese.

Llevamos días detrás de leerlo, pero aún no hemos podido hacerlo.

Esta noche comenzaremos sin falta.

Hasta muy pronto.
 

 


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2/1/13

"El Desorden Ordenado"


Desde que Lorenzo se fue, parte de la torre vive sin ganas y con un gran sentimiento catastrofista.

Los menos, nos hemos dado cuenta de lo necesaria que era la marcha del anciano sabio...

Cuando dependemos excesivamente de una persona, dejamos de ser nosotros mismos y eso es lo que estaba pasando con muchos estudiantes y maestros que alababan a Lorenzo como si fuera superior a ellos...

Y eso que una de las enseñanzas del Maestro era tratar a todos como iguales, sin distinciones...

Sin embargo, los más ciegos seguían sus lecturas y sabias palabras e iban mucho más allá, que una simple aportación...

Pensaban que tenía la verdad y que era la única persona (o una de las pocas), que era bondadoso y generoso con los demás, sin esperar nunca nada a cambio.

El desorden que se produjo en la torre, el día de la marcha de Lorenzo, fue atroz.

Las sombras de la pena y la transición de una muerte no acaecida ni anunciada, sembraron los rincones de las salas.

A Jota le afectó en exceso... Tal vez por su estado o por sentirse pérdida sin el viejo Maestro... No lo sé. No he podido acercarme a ella para preguntarle.

Tan solo sé lo que me ha contado mi primo:

- Jota está en su mundo - Me dijo - Desaparece todas las mañanas de la torre y se va a caminar sin compañía. Estoy tranquilo, porque los animales del bosque la protegen, como ella ha hecho siempre con ellos. Aún así, espero que se le pase pronto.

Sin embargo, después de unos días revolucionarios, el orden pareció aparecer en la torre, de modo muy original...

Sin ningún mando ejercido por el nuevo Maestro de la torre, las personas por sí solas, comenzaron a ocupar su lugar.

Yese me comento que era una de las estrategias que tenía en mente:

- Todos somos adaptativos y ante situaciones nuevas o que no nos gustan, terminamos por encontrar un hueco en el que reposar.

La mirada entretenida y avispada de Yese, me encanta.

Parece un personaje de un cuento.

Sus pequeños y achinados ojos, le dan un halo de misterio, que parece que no tiene en realidad.

- Yo soy una persona sencilla - Me dijo - Lo que ves y como me ves, es como soy. Sin dobleces.
Imagino que Lorenzo se dio cuenta de eso enseguida y por eso lo nombró su sustituto.

- Pero Serena - Me confesó - Tú tienes un importante cometido que hacer en la torre... Lo sé y juntos lo haremos.

Estoy contenta de que Yese esté tan activo y a la vez tan incluido en el grupo. No parece un líder común.

Cuando Lorenzo regrese (si lo hace), estoy convencida de que estará muy alegre de las habilidades de este chico nuevo.

Voy al comedor.

He quedado allí con Yese para comenzar con nuestra especie de alianza.

Hasta pronto.



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