27/3/13

"Visitante Inesperado"




Alguien del pasado más remoto, ha aparecido esta semana en la torre…
De repente, el cielo se nubló y comenzó a surgir de entre las tinieblas, una gran luz blanca muy potente…
Los pitidos esta vez, han sido tan insoportables, que la mayoría de los habitantes del lugar, se desmayaron cuando el nuevo visitante llegó…
Yo misma perdí la conciencia…
Recuerdo ver toda la escena que voy a describir ahora, desde lo alto, como si volara por encima de la torre:
Los tonos oscuros de las nubes, se fueron convirtiendo en rosas y blancos. Poco a poco un haz de luz atravesó el cielo de arriba abajo. De dentro de esa luz, un hombre con el pelo muy oscuro y largo, aterrizó como si fuera un pájaro.
Sus ropas eran muy extrañas. No se parecían a nada de lo que había visto. De todas formas, desde arriba no podía distinguir bien los detalles…
Fue entonces cuando me di cuenta de que estaba sobrevolando la escena. Un escalofrío recorrió mi cuerpo transparente, cuando me vi tumbada en el centro del patio donde estaba cuando ocurrió aquel fenómeno. Llegaba tarde a una de las clases de Telepatía Avanzada, y sin previo aviso, me desvanecí junto al resto de los estudiantes que atravesaban el patio en aquel momento.
El hombre iba vestido todo de negro con una especie de olla cerrada en una de sus manos. A pesar de que era varón, llevaba botas con un gran tacón y tacos brillantes en la chaqueta… su largo cabello lo acompañaba una poblada barba y bigote.
Quise acercarme a él, para averiguar quién era, pero una especie de viento muy fuerte, me arrastró de nuevo hacía mi cuerpo yacente”.
Me incorporé tosiendo y exhausta por lo vivido.
Jeno salió de una de las salas y vino corriendo a mi encuentro:
- Serena… - Dijo con tono amable - ¿Estás bien? ¿Qué ha pasado?
Le expliqué lo que había visto y asintió:
- Has tenido una experiencia extracorpórea… cuando se atraviesa el espacio y el tiempo, suele aparecer estos fenómenos tan especiales… - Me informó mientras me sujetaba por un brazo.
- Entonces… - Susurré sin ganas – Lo que he visto ha sido real…
Y sí… por supuesto que había sido real. Tan cierto, como mis ganas de salir corriendo en busca del desconocido.
- Tranquila – Señaló Jeno – Puedes marearte si te mueves muy bruscamente… No tengas prisa. Estoy seguro que Lorenzo ya habrá ido en su busca.
Aquel hombre era como un brujo de otra época… sin embargo, no dijo ser eso.
Cuando el Maestro me lo contó esta mañana, no podía creerlo:
- Es un científico – Me dijo – Dice que su grupo de estudio, han conseguido hacer este viaje en el tiempo y el espacio, pero de modo casi inesperado… Ha venido con noticias del pasado muy importantes para nuestro presente…
- Y… - Comencé a indagar - ¿Por qué va así vestido? – Hice una pausa - ¿Todo el mundo viste así en su época?
Lorenzo sonrió…
- No para nada – Dijo el Maestro – Tan solo refleja su modo de vivir… Dice iba a sentarse, en el momento del viaje, en un aparato de metal para desplazarse… Moto, creo que ha dicho… Pero ésta parece que no ha llegado con él…
- Es una pena – Respondí – Tal vez cuando se recupere, tenga ganas de dibujárnosla…
- Es posible Serena, es posible – Acentuó el anciano – Pero tienes que saber que esto que ha pasado, es algo demasiado sorprendente… - Tragó saliva – En su época, aún no se habían descubierto los viajes en el tiempo y el espacio… quedaba mucho tiempo para eso… Si ha llegado aquí – Suspiró – Es por algo… algo importante y que nos atañe muy de cerca…
Los secretos del nuevo visitante, nos tienen anestesiados y con ganas de descubrir sus historias…
Es posible que esta noche vaya al comedor a cenar con todos…
Deseo que así sea.
Hasta pronto.

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20/3/13

“El Mago de las Hierbas”


Cada cierto tiempo viene por la torre, un anciano descalzo, que dice tener más de cien años…
Trae tan solo sus ropas y una pequeña bolsa, en la que guarda hierbas sanadoras.
- Voy sin calzado para sentir la tierra – Dice cada vez que alguien le pregunta que si no tiene frío – Y nunca piso una hormiga… - Hace una pequeña pausa, para terminar su monólogo – A veces he llegado a elevarme y mis pies han andado unos centímetros más arriba del suelo.
Los que menos creen en la magia, lo miran con algo de desprecio. Lo tratan como un orate más, sin indagar en su vida más que lo necesario.
Otros, como yo, nos acercamos a él, sorprendidos y con ganas de aprender de sus largas experiencias…
- Hace unos años – Nos contaba esta mañana, a un grupo de estudiantes sentados a su alrededor, en mitad del patio – Bueno… - Respiró – Hace muchos años, que mataba animales para yo sobrevivir…
Lucas, siempre ha vivido solo. Igual que un ermitaño, ha ido yendo y viniendo y aprendiendo de la naturaleza. Ahora es un experto en hierbas y menjunjes naturales, que le aportan a él y a quien se los ofrece, una vitalidad y salud incomparables.
De hecho, Lucas dice que nació hace mucho tiempo, y sin embargo su aspecto es la de un hombre de mediana edad… Lo único que puede delatarlo es su forma de andar, de hablar y como arregla absolutamente todo lo que se estropea.
- Este lápiz aún sirve – Dice – Es pequeño, no se puede coger, pero puedo añadirle un palo para terminar de gastarlo por completo. No entiendo para que tirar nada…
Lorenzo y él, son muy buenos amigos. Lucas dice que cuidó del Maestro cuando era niño…
A mí eso me sigue pareciendo raro, ya que la apariencia de Lorenzo está ahora mismo igual que la de Lucas y aquel también tiene mucha edad...
- Lo cuidaba junto a su madre… Era una mujer excepcional para los tiempos que corrían…
Lucas suele contar anécdotas de la vida de Lorenzo, que casi nadie conocemos.
- Como sabéis, en algunas aldeas hace años, las mujeres no significaban nada… tan solo eran objetos a los que empujar cuando molestaban… ni hablaban ni reían ni lloraban ante los ojos de los hombres… hasta que ocurrió el cambio.
Lucas sabe contar muy bien la historia. Esa parte que narraba sobre la mujer, se parecía mucho a otro momento de los antepasados, en donde las diferencias se fomentaban incluso desde las torres de sabiduría…   
- Cuando ellas supieron que podían hacer cualquier cosa que se propusiesen, dejaron de tener miedo… Dijeron… Somos muchas, somos más y podemos ser iguales…
Lucas era una persona mayor, que evolucionaba en su forma de pensar, con los tiempos que vivía. Por eso, siempre se adaptaba a cualquier circunstancia y época.
- Creo que me queda mucho por vivir – Me ha dicho hace un rato – Y pienso que he de conocer muchas cosas nuevas de ti, Serena – Su mirada me resultó reconfortante – Eres alguien muy especial.
Esta tarde ha quedado en acompañarme para ver a la estudiante encerrada. Dice que va a hablar con ella y que está casi seguro, que saldrá de su reclusión en poco tiempo.
- ¡No te preocupes por ella, niña! – Ha exclamado con tono simpático – Todos nuestras experiencias nos llevan a dónde estamos y a ser quien somos… Ella está aprendiendo así mucho más que un estudiante que nunca ha conocido la soledad de sus pensamientos… Ya verás…
Con ese aire optimista y lleno de vitalidad, me he retirado a almorzar con Jota. Mi amiga, está cada vez más cansada y su embarazo se le va notando a pasos agigantados. Creo que la estancia de Lucas aquí en la torre, le va a venir muy bien.
Hasta luego.


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13/3/13

"La Estudiante Perdida"


Lorenzo ha regresado.
Cuando se marchó, muchos en la torre se quedaron desamparados. Incluso hubo que realizar varios encuentros grupales para ayudar a los más perdidos.
Fue curioso ver como algunos necesitaban a esa otra persona como referencia para poder vivir sin miedos... Muchos en la torre no llegaban a entender porque al que seguían incondicionalmente, había decidido marcharse sin apenas explicaciones.
Algunos se sintieron débiles y cayeron en tristeza profunda. Dejaron de comer, de hablar y de reír... Se aislaron en sus habitaciones y estuvieron así durante días...
Todos consiguieron salir de su encierro... Todos menos una persona... Ella ha salido esta semana, cuando ha escuchado las noticias de la vuelta de Lorenzo... Quería estar preparada y cerca de la comitiva de bienvenida... Sin embargo, nadie la ha dejado participar. A pesar de todo, Lisa no ha cejado en su empeño y ha terminado en la puerta de la torre, haciendo arreglos florales durante toda la semana.
Como una experta titiritera, ha conseguido crear ruedas de flores y chispas de fuego, realmente impresionantes. Parece ser que no ha dormido ni comido nada solido, durante días...
Ha sido curioso verla tan ensimismada en sus labores, completamente obnubilada y sin que nada la perturbara... Realmente no parecía perdida... Sin embargo...
Cuando Lorenzo la vio esperándolo, antes de entrar por la puerta principal de la torre, se dio cuenta enseguida de su locura. Sus ojos la delataban y sus actos acompañaban sus obsesiones.
Le pregunté al Maestro, después de su descanso y avituallamiento, por Lisa:
- Esa chica ha parecido una de las personas más cuerdas de la torre durante la última semana... Sabía lo que quería y como conseguirlo y nada ni nadie la ha parado... Ha estado muy ocupada...
Lorenzo sabia de lo que le estaba hablando. Había visto a muchas personas actuar con esa motivación ciega, aparentando fuerza interna y equilibrio... Hasta que su líder desaparecía de su vida... Entonces dejaban de ser seres responsables y apacibles, para convertirse en lo que eran: personas perdidas y aisladas...
Lisa me ha dado mucho que pensar... Y me ha ayudado a ver las cosas de modo menos insistente.
Seguir a una persona o a un símbolo, y reaccionar solo por ellos, no es la mejor forma de enfrentarse a los problemas... Está claro que puede ayudar en momentos determinados, pero no dejan de ser ilusiones sin base para el equilibrio real de cada uno.
He estado muchas veces perdida dentro de mí misma. Muchas veces no he sabido que hacer, ni hacia dónde ir, y hasta que no me he dejado guiar por mis sueños y las voces de los manuscritos, no he continuado el camino en una dirección...
Lisa ha vuelto a su encierro... Lorenzo no ha retomado su tarea de líder de la torre y ella no ha podido soportarlo. Prefiere vivir en su aislamiento y soledad, sin inmiscuirse en actividades que impliquen relacionarse con otros más fuertes que ella... Por lo menos es así como Lisa piensa... El Maestro lo tiene claro... Lisa tiene que encontrar su camino por ella misma y él no la ayudara...
Parece una decisión dura y algo radical, pero es posible que Lorenzo tenga razón...
A pesar de todo, yo no puedo evitar cuidar de los otros y Lisa me preocupa, así que he decidido acompañarla cada tarde en su encierro por unas semanas... Ojalá encuentre su destino.
Hasta pronto.


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6/3/13

“Otra de Mis Vidas”


Ataviada con todos mis ropajes, salí a caminar descalza por el bosque.
La luna seguía observándome desde lo más alto y a pesar del frío, me encontraba muy a gusto.
Andaba despacio, sin prisa, sintiendo cada paso que daba.
Sabía que aquellas serían mis últimas andanzas y por eso quería saborearlas detenidamente.
Lo extraño de aquel sueño, que aún recuerdo con una mezcla de miedo y de placer, es que me resultó excesivamente familiar.
Creo que el caminar descalza era mi forma de decirme a mí misma, que tenía que regresar a la tierra.
Había llegado mi momento que, a pesar de no ser deseado, era uno de los instantes más mágicos que había tenido en toda mi breve existencia.
Allí estaba yo… Serena… De pie, en mitad del gran bosque oscuro, con aspecto de niña y vestida de muñeca.
El viento se escuchaba a un gran volumen. Mis pequeños pies se enredaban a cada paso entre los arbustos… Y a pesar de todo, yo continuaba caminando.
Mis padres no existían. Mis familiares más cercanos tampoco. Sé que me había escapado de un lugar blanco llena de personas que gritaban muy alto…
Supe que eran locos… Atados y maniatados por todos los rincones del aquel sombrío lugar. Sus caras desencajadas no daban tregua a mis miedos. Ellos estaban allí porque nadie les había sabido entender… porque, al igual que yo, estaban solos.
Decidí huir la noche más negra de todas, cuando la luna apenas era una uña tan pequeña como lo era yo en aquella vida.
Ni siquiera estaban los animales del bosque. Nada se oía… solo el aire que se arremolinaba en torno a mi figura.
Sabía que me quedaba poco tiempo. A pesar de todo, era consciente de que el tiempo no existía… al igual que la muerte. Aún así, me hice un ovillo en el suelo y grité de dolor… No dolor físico, sino por la angustia de estar sola, sin más compañía que mi no acertada locura.
La mañana llegó. Mi pequeño cuerpo estaba inmóvil en el mismo rincón en donde me había acurrucado.
Jota se sentó a mi lado y dijo con voz suave, como un leve canto:
“Te busco y te encuentro en medio del bosque, llena de hierba y henchida de dudas… Eres Serena, mi gran compañera… Dudas y dudas y nunca te ocultas. Abre los ojos amiga, llénalos de luz y regresemos a la torre”.
La miré desde la mitad del bosque, donde me encontraba desde esa madrugada. Ya no era una niña ni había muerto. Solo estaba perdida en la madrugada sin luna…
Sabía cuál era el final de la pequeña… Y casi descubrí cual sería el final de Serena.
Hasta luego.

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