26/6/13

“Un Pequeño Experimento Sin Importancia”

La magia del futuro a donde Juan había ido a parar, huyendo de sus congéneres, era sin duda la mejor que había podido observar.
Aquella caja resultó ser el transportador o la máquina del tiempo, que tantos quebraderos de cabeza había ocasionado en otras realidades.
- Ya sé que vosotros viajáis sin instrumento alguno… - Señaló Juan – Pero tener un objeto físico, ayuda mucho a elegir cuando moverse por el tiempo y el espacio – Hizo una pequeña pausa para beber agua – Sobre todo para los que aún no sabemos controlar nuestra mente – Sonrió y se dejó caer en el sillón.
He estado tan abstraída con las charlas de Juan, que he pensado poco en mis amigos de la torre.
Hasta esta mañana…
Jeno con su singular don telepático, me ha buscado en sueños.
- Serena… - Le he escuchado decir mientras navegaba por un mar azul lleno de calma – Estás muy lejos y llevas mucho tiempo fuera.
El tono de mi amigo me resultó algo preocupante.
- Creo que alguien ha modificado el pasado o algo ha ocurrido en alguna época paralela a la nuestra – Cada vez la voz de Jeno era más y más oscura – Estamos atrapados en una espiral de tiempo…
Mi amigo estaba preocupado… No había dudas de ello.
Si una espiral de tiempo te absorbía, los acontecimientos se repetirían sin descanso una y otra vez.
- Muchos alumnos de la torre se han ido – Continuó – Todo ha cambiado aquí, Serena… Parece que vivamos entre quimeras…
Cuando desperté de mi sueño lucido, fui corriendo a buscar a Juan.
- ¿Sabes si te ha ocurrido algo fuera de lo común en tus viajes por el tiempo y el espacio?
Juan se quedó en silencio por un buen rato.
- ¿Cómo lo sabes?
La cara del científico no daba lugar a dudas… Había estado ocultando información muy valiosa.
- Tienes que decírmelo Juan – Le dije sin resuello – Algo está pasando en la torre… Mis amigos están desapareciendo del mundo real…
Juan dejó a un lado la sartén, donde estaba haciéndose el desayuno.
- No puedo creer lo que cuentas – Dijo – Tan solo fue un pequeño experimento sin importancia…
Valentín asomó la cabeza desde la puerta de su dormitorio.
- ¿Te refieres a la experimentación con partículas subatómicas?
Juan movió la cabeza en gesto afirmativo.
- Antes de huir al futuro, hice algunas pruebas en mi laboratorio… - Tragó saliva – Nada digno de mención…
- Manipulaste algún objeto traído de la torre, ¿no es así?
Juan no podía creer lo que estaba ocurriendo.
- Sí… - Resopló – Nunca imaginé que podría pasar nada…
El timbre de abajo sonó muy suavemente.
- ¿Sí? – Preguntó Valentín – Ah. De acuerdo. Subid… Os estaba esperando…
Con cara de interrogación, observé como mi amigo no dejaba de mover uno de sus brazos nerviosamente.
- Vale Serena… - Dijo – Tu primo está subiendo… Y le acompaña Jota… Es hora de que sepas la verdad.
Sentí el pitido característico de los viajes en el tiempo y el espacio, y de nuevo, perdí el conocimiento.
Las luces brillantes y los ruidos sonoros, no dejan de molestarme.
Mi sueño está en penumbras.
Hasta luego.


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19/6/13

“La Caja Misteriosa”

- Era una luz muy tenue la que salía de ella – Me explicó Valentín, aún absorto por la experiencia – Cuando de repente resplandeció y desapareció en mi mano.
Lo que contaba mi amigo no tenía ni pies ni cabeza…
- Pero a ver, Valentín – Quise buscar una explicación más exacta - ¿Me estás diciendo que la caja se esfumó ante tus ojos?
El cocinero asintió con ganas.
- Sí – Hizo una pausa – Y además me dio un fuerte calambre cuando lo hizo…
La magia de ese lugar parecía escapar de mi comprensión…
- Ah no, Serena – Me dijo mi amigo después de leer mis pensamientos – No te equivoques… Esa caja no era de este presente…
Con cara de interrogación, me acerqué a la mesa donde había visto por última vez la caja mágica.
- Desapareció en mi mano te digo – Dijo Valentín con malhumor, al observar que yo estaba palpando la mesa con intriga.
- De acuerdo – Dije con un susurro de voz – Solo quería comprobar una cosa.
Valentín se rió…
- ¿Qué la caja sigue encima de esa mesa, pero que no la vemos?
Valentín se carcajeó, mientras hacía un gesto con su mano, de que estaba loca.
- Tiene que haber una explicación lógica – Le dije – Las cosas no desaparecen así como así… A ver… Recuerda… ¿Qué estabas haciendo cuando ocurrió?
- Tenía la caja en mi mano izquierda – Explicó sin ganas mi amigo – E iba a intentar abrirla por enésima vez.
- ¿Y por qué no me esperaste?
Mis ojos no dejaban de mirar hacia la mesa y hacia la mano de mi amigo.
- Estabas en el restaurante pidiendo la comida… - Dijo a regañadientes - ¿Cómo iba yo a imaginar que después de tantos intentos, pasaría algo tan asombroso?
Moví la cabeza y resoplé llena de fastidio.
- Bueno… Pues la caja era importante – Señalé – Sin ella seguramente no podremos saber que ha sido de Juan.
Una voz más sonora que la de Valentín, inundó la habitación.
- Estás equivocada Serena… La caja regresó al futuro de donde vengo – Dijo Juan mientras salía del pequeño cuarto de baño – Y fue ella, la que me trajo de vuelta.  
Contentos de ver al científico, Valentín y yo nos acercamos a él como si estuviéramos sincronizados.
- Por fin – Dije – Tantos días esperando verte… - Respiré aliviada - ¿De dónde vienes?
Juan se sentó en una de las sillas del comedor, dispuesto a saborear la comida que acababa de traer del bar de abajo.
- ¡Vamos a comer! – Exclamó – Aún hay tiempo para ello.
Asentí sin ganas.
Después del almuerzo, mi amigo y Juan, bajaron al restaurante a por tres pedazos de tarta de chocolate.
- Es la especialidad del chef, ¿verdad? – Dijo contento Juan, mientras palmeaba la espalda del cocinero – Sigo teniendo hambre…
Cuando volvieron, Juan se acostó en el sofá y por ahora, ahí sigue… Descansando…
Yo tengo muchas preguntas sin respuesta, pero estoy más tranquila…
Ver a Juan tan relajado, me anima a pensar que todo está bien, a pesar de las revueltas de las calles.
- Nada es eterno – Dijo – Es momento de descansar.
Os seguiré contando.
Hasta luego.


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12/6/13

“Visita Relámpago”

- Ha ocurrido todo mientras estabas dormida – La voz potente de mi amigo cocinero, retumbó en toda la habitación – Llegó con mucha prisa y con una ropa muy rara… - Tragó saliva – Dijo que se tenía que ir rápido…
Despegué mis ojos de mi cara, marcada por el sueño y me dispuse a gritar el por qué de aquello.
Por qué, si yo quería ver a Juan más que nadie…
- Lo sé Serena – Continuó hablando Valentín sin darme opción a decir nada – Sé lo que estás pensando y Juan sintió mucho no haberte dicho nada… Pero…
Ruidos de sirenas y bullicio, se instalaron en el pequeño piso, sin previo aviso.
- Deben de ser los bomberos – Me informó mi amigo – Una de las mansiones de la zona, se está quemando… Parece que hay revueltas desde anoche.
Comprendí aquel comentario de Valentín, ya que estoy muy informada de lo que pasa en esta época con sus habitantes más poderosos…
Al final, como si aldeanos de mi ciudadela se tratara, tenían que explotar por algún lado… Lo malo era la violencia física que se estaba ejerciendo para defenderse.
- La violencia social se lleva practicando desde hace años – Me dijo mi amigo, mientras cerraba la ventana por donde entraba el estruendo – Las gentes de esta realidad no pueden vivir ni desarrollarse… Es una locura.
Asentí y volví a mi desilusión de no haber visto a Juan.
- ¿Era necesario que se fuera tan pronto? – Pregunté con la boca pastosa – Quería ver a Juan.
Valentín se acercó a donde estaba y me dio una caja.
- Toma – Dijo – Esto me lo ha dado Juan para ti… Dice que…
El timbre sonó insistentemente, haciendo que el cocinero no pudiera continuar hablando.
- ¿Qué pasa ahora? – Gritó enfurecido – Como sea el dueño del restaurante otra vez…
Valentín llevaba trabajando meses en el bar de debajo del piso. En un principio pensó que había tenido mucha suerte por encontrarlo, hasta que se dio cuenta que estaba más tiempo en aquel lugar que en cualquier otro sitio.
- ¿Si? – Valentín respondió al aparato de al lado de la puerta, con desgana – No – Se le escuchó decir – No puedo. Hoy es mi día libre – Su voz sonó apagada – Ya… Entiendo – Suspiró – Estoy ahí en cinco minutos.
- ¿Qué pasa? – Pregunté asombrada - No te irás hoy también a cocinar, ¿no? Íbamos a salir…
- Déjalo Serena – Mí amigo entró en el cuarto de baño – Hoy no es un buen día… Ya hablamos esta noche.
Aún no puedo creerme que siga aquí sola y sin hacer prácticamente nada.
Bueno sí…
He intentando abrir la caja que me ha dejado Juan, pero no puedo… Tendré que esperar a Valentín.
Ah. Y veo el artilugio de las imágenes reales y estoy aprendiendo a utilizar otro aparato casi mágico… Se llama ordenador… Gracias a él me enteró de todo lo que pasa en este presente.
Ojalá estuvieran aquí mis amigos de la torre… No se lo creerían…
Voy a seguir investigando.
Hasta luego.

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5/6/13

"La Historia de Valentín"

- Puede que pienses que me esfumé como una pelusa – Me dijo el cocinero sentado en el sillón – Pero nunca desaparecí.
Desde que mi amigo estuvo encerrado en la torre, no habíamos hablado.
- Te envié a este presente tecnológico – Dijo – A través de uno de tus sueños, porque quería que comprendieras el mundo real…
A pesar de que creo conocer bastante bien a mi amigo, puedo deciros que no sabía a qué se refería con todas aquellas palabras amontonadas que me exhibía.
- Nunca me fié lo suficiente de Lorenzo – Me advirtió, mientras se tocaba la cara con una de sus manos – Es un hombre lleno de intrigas…
Yo estaba lo suficientemente cansada, como para no prestarle mucha atención.
- Sé que llevamos días esperando a Juan – Señaló con el tono más elevado de lo normal – Pero es que creo que no tiene conexión…
Su voz fuerte me despertó por completo.
- Han sido días muy cansados para mí – Le dije a mi amigo – Y no sé ni cómo estás tú aquí ni por qué estoy yo…
Tenía la cabeza embotada de tanta información de ese presente.
- He viajado en el tiempo y en el espacio durante… - Hizo una pausa – Se puede decir que durante siglos…
Valentín respiró profundamente y tomó un sorbo de una bebida amarilla con espuma.
- Esto – Dijo señalando su jarra – Es una de las mejores cosas que he encontrado en esta realidad… - Volvió a beber – La comida y la bebida están muy ricas…
Después de toser un buen rato, el cocinero respiró de nuevo profundamente.
- Serena – Valentín parecía preocupado – Esta realidad y los viajes en el tiempo, me están afectando a mi salud…
Sobrecogida, me acerqué a él y le toqué la cabeza.
- Creo que estos humos me están asfixiando y sé que no puedo regresar contigo a la torre… Allí ya no está mi sitio – Suspiró – Bueno… Nunca lo ha estado.
- Lorenzo te aceptará – Le dije intentándolo animar – Es un hombre sabio aunque tú no creas en él.
El cocinero movió la cabeza muy despacio.
- Serena… - Comenzó – No has sabido entender el problema de los lideres y de los maestros poderosos – Me dijo – Nada ni nadie en este mundo es más que nadie. Ni siquiera un maestro alabado por todos.
- Eso lo sé – Le dije a Valentín – Incluso Lorenzo lo dice ¿Dónde está el problema?
Mi amigo parecía realmente enfermo.
- No hay ningún problema – Señaló – Pero has de ser consciente de las limitaciones que todos tenemos. Sé que tú eres especial y que nunca dejarás que el poder o la idealización de un estatus, te sumerjan en la irrealidad del poderoso… Pero…
Valentín estaba casi ronco y sin resuello.  
- No te preocupes – Le dije – Estoy convencida de que, las personas de la torre, no buscan lucrarse de modo individual. Creo que todos y todas pensamos en el bien común y no abusamos del que menos tiene… Tú lo sabes.
El cocinero asintió.
- En algún momento – Dijo muy lentamente – Tendré que irme de nuevo – Abrí los ojos con sorpresa – Desapareceré sin yo quererlo... Como cuando estaba en la celda.
Recordé aquellos días en la torre y deseé que hubieran sido invención mía.
Ciertamente Lorenzo estaba muy severo entonces y no comprendía nada.
Ahora que lo rememoro, puedo descifrar algo oculto en su forma de actuar.
No sé lo que es…
No todavía…
Pero lo averiguaré…
Intentaré comunicarme por sueños telepáticos esta noche con Jeno o Jota… Ellos sabrán escucharme.
Hasta pronto.


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