13/11/13

“Hasta Que Nos Veamos”

Un arco de colores, se reflejó en la puerta de mi habitación.
Aquella tarde, el maestro Lorenzo y Jeno, vinieron a buscarme con prisa:
- No podemos quedarnos más tiempo en esta realidad – Me dijeron – Tienes que confiar en nosotros. Tienes que acompañarnos.
Sorprendida de la aparición de mi querido amigo Jeno, titubeé ante sus palabras:
- Yo nunca he estado tan perdida – Señalé – No sé porque estoy aquí ni si soy quien creo ser.
Mis compañeros me dijeron que nada de aquello que sentía, tenía verdadera importancia.
- No has de conformarte con este mundo tan cerrado, querida Serena. Nosotros venimos de ese lugar mágico que tú tan bien conoces.
Jeno parecía anestesiado… En sus delicadas y frías manos, sostenía una especie de caja muy similar a la que nos hizo viajar la última vez en el tiempo.
- Las personas de esta época no están aún lo suficientemente avanzadas para comprender estos avances… - Apuntó el joven maestro – A personas como tú, tan sabias y llenas de intuición, las tachan de locas y las encierran de por vida.
Asentí a aquellas palabras, mientras que mi mente racional, me empujaba a no creer absolutamente nada de lo que decían.
- Sabemos lo que piensas – Dijo Lorenzo – Esa forma tan sencilla de comunicación que utilizamos contigo, la aprendiste de nosotros… - Hizo una breve pausa – Bueno… De los seres.
Aquellas luces brillantes y aquellos seres gélidos y pálidos, no parecían provenir de mi  fantástica imaginación.
- Por supuesto que no, Serena – Continuó el Maestro, mientras me leía la mente – Esos seres somos nosotros mismos. Y tú aunque no lo sepas aún, provienes del mismo lugar al que ahora nos dirigimos.
Aquella aventura no podía estar pasando en la realidad.
Me asusté un poco ante las locuras de mis amigos, pero no me vine abajo y pregunté mis dudas:
- ¿Yo soy un ser como vosotros y aquellos que vimos en la otra realidad? – Pregunté asombrada.
- Sí – Dijo rotundamente Jeno – Y este lugar ya no te pertenece. Tu aventura comienza ahora Serena… En el otro lado. Aquel que viste a través del agujero de tu dormitorio. Ese sitio es tu casa.
Cerré los ojos con fuerza para abrirlos de improviso, deseando en una parte de mí, que todo lo escuchado y vivido en aquellos pocos minutos, hubieran sido un sueño…
Pero no fue así. Cuando abrí los ojos, pude ver claramente la figura de dos seres altos y esbeltos, que caminaban unos pasos por delante de mí, mientras accedían a un túnel lleno de luz blanca.
Sus manos huesudas y frías me arrastraron hacia ellos, y comencé a notar esa calma y relajación que había sentido dentro del agujero.
Nada tenía de nuevo importancia.
Nada la tiene ahora.
Aquellos seres “iluminados”, que me enseñaron tantos avances no vivían en mi cabeza, como quisieron hacerme creer.
Aquellos seres, son yo misma, y gracias a sus esfuerzos, hoy estamos aquí y vivimos rodeados de tanta magia.
Este otro lado parece eterno e infinito.
La torre ya no es un lugar físico y mi cuerpo ya no pesa.
Creo que es cierto lo que me dijo Jeno…
Mi aventura comienza ahora.
¿Te la vas a perder?
Hasta que nos veamos.
Besos para todos.

                                                                                              (Continuará…)
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6/11/13

“Absorbida En Un Mundo Mágico”

Hoy es el día en que mi aventura comienza.
Me he vuelto loca pensando que la torre ha sucumbido a los embistes de la racionalidad.
Sin embargo, hace pocos días, pude hablar con el maestro Lorenzo, que me dijo serenamente:
- Ni tú ni yo, formamos parte de esta realidad existente – Hizo una pausa para respirar profundamente – Ha llegado el momento de partir.
Con sus típicos andares, se acercó hasta mi cama y me agarró con fuerza de la mano.
- ¿A dónde iremos? – Pregunté con algo de intranquilidad – No me encuentro aún con suficiente fuerza para salir de mi encierro.
El anciano, al que conozco bien, me guiñó un ojo y me señaló que esperara.
Con prudencia, se incorporó y se dirigió a la puerta de mi habitación.
Entonces, con un leve susurro, me dijo:
- Los seres nos esperan Serena…
De la sorpresa, abrí tanto los ojos, que pensé que me estallarían.
- No puede ser – Dije – Jota me lo dejó muy claro. Nada de lo que he vivido ha sido real… Ya casi me lo estaba creyendo…
El jovial maestro, hizo un gesto con la boca para denotar su disconformidad.
- Nadie en la torre ha sabido decirme en estos últimos días, porque has estado tanto tiempo en silencio – Apuntó – Y apenas había ocasión me censuraban las ganas de venir a verte.
Aquellas palabras me desconcertaron mucho…
El maestro Lorenzo no tenía que pedir permiso a nadie para venir a mi cuarto. De hecho, siempre me dijeron que no podía porque estaba en la cueva o haciendo otras cosas…
Así se lo mencioné al sabio maestro.
- No creo que haya sido culpa de nadie – Afirmó – Yo hace mucho tiempo que ya no soy la cabeza visible de la torre.
- Pero… - Comencé a preguntar - ¿Cuántos días llevo yo encerrada en mi habitación?
Lorenzo bajó la cabeza con aflicción.
- Prácticamente desde que llegaste a la torre… - Suspiró – Hace ahora casi cinco años…
Convencida de que aquello era una broma, sonreí ante sus palabras.
Sin embargo, el gesto duro del anciano, me hicieron acallar mis risas.
- Serena – Dijo muy serio – Has estado mucho tiempo viviendo en tu cabeza… Y has creído muchas historias sin sentido…
- Claro – Dije con retintín – Y tú nunca has sido el maestro principal de la torre.
- Sí – Asintió – Eso sí pasó. Fui director del centro durante un tiempo… Hasta que tu locura me arrastró a tu mundo.
- ¿Del centro? – Pregunté con la voz casi atragantada.
- La torre no es lo que recuerdas… - Afirmó – La torre es un lugar creado en tu mente para evadirte de tus quehaceres diarios.
- Pero – Titubeé – Tú me estás diciendo que lo que he visto y sentido ha sido real… No lo entiendo.
En anciano me acarició el brazo, mientras me calmaba:
- Claro que sí. Muy real. En dos días saldremos del encierro e iremos con los seres. No te preocupes… Todo va a salir bien.
Hoy es ese día. Espero a Lorenzo con ganas.
Ya mismo todo volverá a ser real.
Os contaré que ocurre la semana próxima.
Hasta luego.



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